El blog de Gustavo Mata

Estrategia: Las reglas del juego en los negocios

ABUELAS

Sólo los que somos abuelos sabemos, de verdad, hasta qué punto se quiere a los nietos. Para nosotros, para los abuelos, los nietos son el postre de la vida: algo tan dulce y que completa y complementa tanto la vida que, probablemente, sea lo mejor de ella.

La misión de cada ser vivo es vivir y trasmitir su genoma reproduciéndose para que la cadena de la vida continúe. Puede que ver a esos pequeños y reconocernos, en sus manos, en sus ojos, en alguno de sus gestos, … sea a todo lo que podemos aspirar de eternidad y supervivencia. Al fin sólo sobrevivimos de alguna manera en ellos. También sobrevivimos en lo que les trasmitimos, en lo que les enseñamos, en el ejemplo que les damos, y también podemos reconocernos cuando les vemos actuar, en sus valores, en sus principios. Los niños aprenden fijándose en lo que hacemos, en cómo nos comportamos, más que fijándose en lo que les decimos.

En España, mi generación, especialmente ellas, las abuelitas, está haciendo un trabajo impresionante con los nietos y por los nietos, por la imposibilidad de muchos de nuestros hijos para conciliar su vida laboral y familiar. ¡Menos mal que estamos los abuelitos!: la guardería de la abuelita, el servicio de recogida de nietos a la vuelta del colegio hasta que los padres vuelven de esas alargadísimas jornadas de trabajo que tenemos en España y los recogen ya bañados y cenados, las vacaciones con los abuelitos, etc. Los abuelos en España estamos contribuyendo a que las tasa de natalidad no caigan aún más y a que el PIB crezca más, por el apoyo que damos al cuidado de esos niños.

Lo de las jornadas de trabajo en España es de juzgado de guardia – y luego dicen algunos que en España se trabaja poco – y lo del poco respeto que se tiene por las madres un suicidio social. ¡Cómo se puede acosar y discriminar a las mujeres que se quedan embarazadas como se hace en todas partes en España, más o menos sutilmente!

Pero bueno de lo que quería hablaros hoy es de Madelyn Dunham, la abuela materna de Barack Obama, que falleció el día antes de la elección de su nieto como Presidente de los EEUU, a los 86 años, en Hawai. La semana pasada el aún candidato Obama suspendió la tremenda campaña electoral para pasar dos días con su abuela, sabiendo, probablemente, que eran los últimos días que pasaría con ella y que no la vería más.

Esta abuela desempeñó un papel clave en la vida del nuevo Presidente de EEUU. Ella y su marido Stanley fueron quienes criaron a Barack Obama en Hawai. “Todo lo que tenía me lo dio”; «Ella renunciaba a comprarse un coche o un vestido para permitirme tener una vida mejor”. Ella, sobre todo ella, fue la responsable de que Barack tenga los valores que tiene.

Madelyn nació en la América profunda, en Kansas, y es una típica americana, con los mejores valores de su pueblo, y un claro ejemplo del milagro americano: alguien que llega a ser, desde su puesto inicial de Secretaria, una de las Vicepresidentas del Banco de Hawai.

Ella es la que enseño a Obama a ser como es.

Cuando su nieto estaba a punto de alcanzar la cumbre de su carrera ella fallece, pero no sin antes haber votado anticipadamente por él. ¡Qué ejemplo de abuela!

2 Comentarios

  1. Se te ve que estás muy feliz como abuelo y yo me alegro mucho, amigo Gustavo.

    A veces este marco de identidad está por construir, por el espacio que ocupa en las nuevas sociedades y en nuestras culturas, que hace que cada vez las relaciones subjetivas entre abuelos y nietos se cultiven más.

    Yo siempre he pensado que los abuelos tienen una capacidad mejor de ver a sus nietos tal y como ellos son, pues no les obstaculiza esas barreras que les impiden ver a los padres respecto de los hijos, quienes muchas veces proyectan sobre ellos algo que no se corresponden con sus valores intrínsecos. El abuelo yo creo que ve con más distancia, no menos apegado, pero de otra manera, y con otra experiencia de la vida.

    Desde luego la abuela de Obama triunfó viendo a su nieto. Porque los abuelos viven de la reilusión de sus nietos, pueden ver en ellos cómo va a ser el futuro que está por venir, no ven como sus hijos sólo la realidad presente, ellos se anticipan, os anticipáis con esa visión de futuro, y eso me gusta también mucho de ti, Gustavo.

    El ver lejos, demasiado lejos: la utopía es presbicia del hombre sabio y viejo. Y la utopía de la comunicación es una gran utopía en nuestros días.

    Y ahora te voy a citar a ti para que veas que también te leo y escucho:

    “Sólo las culturas participativas son capaces de sobrevivirse porque se adaptan. De momento es casi una utopía porque cuando tienen éxito se rigidizan casi siempre y empiezan a ser poco participativas y ese es el comienzo de su final”.

    El corazón forja utopías: y la más extraña de todas es la de un universo natal.

    Y ni siquiera es casual que el horizonte sólo nos parezca alcanzable cuando estamos parados. Lejos de inducirnos al quietismo, incluso si la noche y la niebla de la disutopía han hecho desaparecer de nuestro campo de visión todo horizonte, ella puede ofrecernos más de una razón, tal vez las únicas razones, para no estarnos quietos.
    ~

    Ishtar, an utopic ethic’s lover

  2. Gracias Ishtar, tus comentarios son tan redondos que no me siento con capacidad para añadir o apostillar nada.
    Un saludo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

' : ''; ?>