El blog de Gustavo Mata

Estrategia: Las reglas del juego en los negocios

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Pregón de las fiestas del Carmen y Carmín de Pola de Siero del año 1985

Encantadora Reina de las Fiestas, dignísimas autoridades, queridísimos polesos:

Quiero, en primer lugar, agradecer esta oportunidad que me habéis dado de estar hoy en La Pola, entre todos vosotros pregonando estas maravillosas fiestas, a la Sociedad de Festejos y, en particular, a su Presidente Jenaro Soto quien, a pesar de las dificultades y haciendo gala del más profundo polesismo, lucha a diario por La Pola y por sus cosas, uniendo su esfuerzo al de tantos que, robando tiempo a sus muchos quehaceres, han contribuido de forma decisiva a conservar nuestras tradiciones, a acrecentar nuestro acervo común y mantener así, cada vez más vivo y pujante, ese carácter único de nuestra querida villa; recuerdo aquí, sin pretender ser exhaustivo, a Dionisio Villa, Tino Quirós, César Díaz, el añorado Casimiro Argüelles, Juan Castañón, los célebres Claudio y Pastelillo, y tantos más.

Muchos de mis ilustres antecesores en la función de pregoneros, llevados sin duda por su modestia, han referido las condiciones en que fueron: unas veces convencidos, otras persuadidos, algunas casi extorsionados para ocupar esta tribuna, desde la que hoy tengo el honor de hablaros, calificando el resultado de “embarque”. No ha sido realmente mi caso. La verdad es que yo he sido un candidato facilón. Fue tal la ilusión que me hizo la invitación que lo último que por mi cabeza habría pasado hubiera sido decir que no. Aunque para mí, debo confesarlo, teneros entretenidos unos minutos resulta un reto bastante complicado. Todos sabéis que mi fuerte no son precisamente las letras, pienso, por ello, que mi único bagaje para estar hoy aquí es mi condición de poleso, de la que tan orgulloso me siento, y un solo calificativo que añadir: soy un poleso ausente. ¡Cuánto se siente La Pola desde lejos! ¡Cómo se disfruta de vuestra inigualable forma de ser, de vuestro cariño, de vuestra alegría de vivir, de vuestro sentido de la amistad cuando uno puede pasar unos días o unas horas con vosotros! Más de una vez, charlando frente a una “prubina” o “unes botelles” de sidra en Casa Fidel o Casa Nemesio, en La Petaca o en El Jardín, he oído eso de: «Gustavo, lo que pasa es que los que no estáis aquí no veis más que lo bueno; les coses son un poco de otra manera…» Mirad, es verdad que la añoranza de lo entrañable, a veces, puede cegar un poco la razón; pero también es cierto que la distancia añade objetividad a la visión que uno tiene de las cosas. Ved lo que ocurre con tantos forasteros que vienen a La Pola, muchos de los cuales nos acompañan hoy, a los que hemos enganchado para siempre; aquí no puede jugar la añoranza y el resultado es el mismo. Yo tengo el ejemplo en mi casa: mi padre era leonés, y mi madre madrileña. Como muchos sabéis, llegaron a La Pola en el año 1943, cuando mi padre ganó una plaza de inspector veterinario titular; yo creo que él vino a tomar posesión con una intención poco definida de asentarse aquí, y ya veis lo qué pasó: apenas volvió a salir de La Pola; y cuando lo hizo, nunca por más de una semana.

Entonces ¿qué es lo que tiene La Pola? ¿Por qué luce legítimamente ese título de Capital de Asturianía? ¡Hombre!, yo no me atrevo a decir que Asturias empieza en el “Cantu Cortijo” y termina en “La venta la Uña”; ni tampoco que de Ribadesella para allá es Santander, de Grado para allá Galicia y que Mieres ya es Castilla. Pero ese corazón de Asturias que es el Concejo de Siero, siempre girando desde su origen en torno a su mercado semanal, aunque participó en todos los grandes cambios históricos del Principado, consiguió que las graves convulsiones vividas no llegaran a alterar su esencia. Aquí hubo emigración; desde el principio de la revolución industrial se extrajo carbón en El Carbayín; Lugones fue pionero del desarrollo industrial de Asturias; pero nada de esto cambió nuestro modo de vida, como pudo ocurrir en Langreo, en Gijón o en Avilés. Nosotros somos más fieles a nuestros orígenes.

Siempre ha llamado la atención de geógrafos e historiadores, desde la antigüedad clásica, la existencia de rasgos claramente matriarcales en nuestra forma de organización social. En la época de la romanización nos refiere Estrabón como la mujer astur, dotada de gran fortaleza física, trabajaba habitualmente en el campo; y que llegaba hasta a dar a luz en plena faena y sin dejar el trabajo, lavaba al niño en un arroyo cercano, lo fajaba, lo cargaba a sus espaldas y continuaba trabajando. También está demostrado que era el varón a quien en los matrimonios incumbía aportar una dote, de lo que puede deducirse que la verdadera propietaria de los bienes familiares era la mujer y no el marido. También era relevante el papel de las hermanas en el seno de la familia astur pues a ellas incumbía el papel de buscar esposa adecuada para sus hermanos. Los hombres se dedicaban a la guerra y a la caza, mientras ellas atendían la agricultura, la ganadería y la manufactura doméstica de tejidos y de objetos de cerámica. Ya hablaba Juán Ovín, en su pregón, de este carácter matriarcal refiriéndose a la costumbre, tan arraigada aún hoy entre nosotros, de conocer a los hombres por su nombre de pila seguido del nombre de sus madres, como el caso de “Pin de la Chita”, Gerardo “de la Chela”, “Pepín de Juana Marón” y tantos otros. Por otro lado, ¿queréis un ejemplo mejor del papel de las hermanas en la familia asturiana que el de las hermanas de Raimundo “el Chato”?

Yo recuerdo una canción que aprendí de muy pequeño y que me hacían cantar de niño en casa para regocijo de las visitas – imaginaos la escena – cuya letra es ilustrativa hasta la caricatura de ese matriarcado al que me refiero:

 

De una fartura cereces púsose Ramón muy malu

y la muyer, con gran pena, puso al fiu pa cuidalu.

Cuida fiu de tu padre y dai estes medecines,

mientras yo voy a la huerta a plantar unes colines.

Al pocu ratu salió el fiu llamando a madre:

¿Qué pasa fíu, qué pasa? Nada, ¡qué morrió mi padre!

¡Joaús, qué sustu me diste, grandísimu mentecatu!

¡Yo bien creí que estaría la vaca mamando al xatu!

Púsime a enterralu n´él cajón de la cocina,

Púsime a llorar por él: ¡Dubi reventar de risa!

La verdad es que mientras las mujeres polesas tienen atendida la casa y la hacienda, los hombres, que antes se dedicaban a la caza y a la guerra, tienen, ahora, toda su energía concentrada en trabajar y hacer negocios, sabedores de que pueden arriesgar, pues si tiene algún problema de tesorería, o como se dice ahora: alguna tensión de liquidez, en cuanto los vean preocupados, la mujer les dirá: “¿Cuánto ye lo que te haz falta?” Bien sabéis que es así como se han asentado los éxitos de muchos de nuestros grandes empresarios polesos, con una mujer detrás tapando todos los posibles agujeros trabajando incansablemente.

Yo, como “fíu de vetrinario”, tengo, necesariamente, que referirme a esas mujeres extraordinarias que fui conociendo de pequeño: en el matadero municipal y en el mercado de La Pola. Recuerdo ir, de muy niño, con mi padre al matadero por la “caleyina” que salía frente a la Plaza Cubierta y que rodeando el antiguo cauce del arroyo “Teresona” – donde tenía la huerta Celestino “el Carboneru”, el “güelu” de mi amigo Tino “el Carbo”, que tan orgullosamente conserva el mote – pasaba al lado del matadero de Basilio, subía por la linde de la finca de Nachón y desembocaba a la altura de la casa de Valentín “el Gocheru”, frente al mismo matadero. Allí, junto a hombres que recuerdo, como Pepe “el Mancu”, Marcelo, Mario, “Jandro”, “Mela”, “Falo”, Gabino, Marcos, Olay, “Vene”, Nacho, Avelino, “Pele”, “Pepé”, José “el Chichu”, “el Changa”… se podían ver unas cuantas mujeres que les dejaban atrás en capacidad de trabajo, como María “del Pitu”, sus hijas Aurelia y Rosario, Carmina la del Chorro y su hermana Pili; Ana, también Conchita, Emilia, Pilarina “la Garbosa”, Neli, Domitila y Delfina, las hermanas del Chato…

También recuerdo ir los martes a la compra, de la mano de mi madre, atravesando despacio la Plaza Cubierta viendo allí la enorme labor de las mujeres polesas. Luego, pasábamos por delante de “El Cero”, de “El Chico”, de “Casa Belarma” – al lado de un paisano que vendía garabatos -, y llegábamos a la plaza de “Les Cebolles”, en donde te recibía la Chucha, que siempre tenía una palabra cariñosa para todos los niños que por allí apareciamos y alguna pieza de fruta especialmente seleccionada que te obsequiaba ¡Cómo la echo de menos hoy! Mucho me hubiera “prestao” tenerla aquí escuchando este pregón. La verdad es que Mary Carmen sigue allí, manteniendo la tradición, en el mismo sitio, que ya es suyo. El otro día aparqué el coche allí, delante del puesto, y le pregunte si no estorbaría y ella me dijo: “Desde la pared, hasta la carretera, salvo los Martes, esto ye todo nuestro”. Y digo que sigue con la tradición porque si aparezco por allí con mis hijos siempre se van con el botín del mejor “piescu”, la mejor naranja, o la fruta que toque, según la estación, como había su madre cuando iba yo por allí de la mano de mi madre. Siguiendo un poco más al fondo, era parada obligada el puesto de Candela, la del Rebollal, la madre de Conchita, la mujer de Juacu Río, madre de mi amiga Toni y suegra de mi amigo José Pablo Presa, si querías conseguir alguna verdura de las que los asturianos no éramos muy consumidores y que mi madre, madrileña, solía utilizar: escarolas, rabanitos o remolacha, entre otras. También de allí solía salir con alguna pieza de fruta de regalo.

Buscando documentación para este pregón encontré un escrito corto del genial Rufino Campal II, que me ha servido de inspiración y que, sin haberle pedido permiso, y abusando también de todos vosotros he ampliado y puesto en verso, bueno en “ripios” más que versos, con mis recuerdos de infancia sobre un martes en La Pola:

 

Si vas a La Pola un martes están tós los del Conceyu,

vuélveste llocu de ver tanta xente por el pueblu.

Paseeme un pocoñín por donde está´l mercau vieyu

Y atopeme con La Guaxa, la más popular del pueblu;

voceaba: ¡La Región. Un hombre atropella un tren!

Trai un p´acá Pacitina que quiero entérame bien.

Pude ver a un charlatán que vendía con graceju

Mientras unos paisaninos escuchaben muy atentos

Y un poco más p´allá vi a Agustín “el Paragueru”

arrodiau por mucha xente, trabayando con esmeru.

Vendía trapos Hortensia y también Delfina, y Luisa;

¡hay que ver qué bien atienden, non paez que tengan prisa!

Y también taba “La Chucha” con su gran puestu fruteru

¡Qué arte tien esa muyer: eso sí que ye salero!

La Churrina, Adela y Luci también lo vendíen bueno

¡Non se quedaben atrás dentro del gremiu frutero!

Y Candela…: ye especial…, si lo que quies ye escarola

non lo tienes que dudar tien la mejor en´a Pola.

Y en la placina de al lao, onde facen les comedies

taben un al lau del otru, to´s los puestos de madreñes.

Fui p´a la Plaza Cubierta, y unes cuántes paisanines

taben, bajo la visera, vendiendo to´es gallines.

Acerquéme a una y dixei: ¿a cómo tién el coneju?

ella dixome: ¡baratú!, ¡ye el mejor de to´l Conceyu!

Aprovéchate ahora neñu, que enseguida va a subir

que la semana que vien son les fiestes del Carmín.

Entré p´a dentro y oí: ¡compráimelo que ye fresco!

era Adela la Barrila que gritaba desde el puestu

y Elvira la pescadera también gritaba sin cuentu:

¡muyeres qué tengo hombres!: ¡son los hombrinos más frescos!

Un poquitín más p´allá, metiéndote más p´á dientro,

notabes aquél olor… y quedabes sin alientu:

¡eso sí que ye Cabrales, auténtico, del mejor!;

tienlo Gina la de Cueva y véndelo al por mayor.

Y en medio de to´a la Plaza, debaxo de la farola,

taba María del Pitu, con el pan en´a macona;

paré por allí y me dixo: esti bollín ye p´a ti,

¡a ver si engordes un poco, qué estás delgau Gustavín!

Metiéndote más p´allá taben vendiendo la carne,

los chorizos, les morcielles, el tocino, les moscancies…

Taba todo limpio y fresco, la carne paez coral,

¡cómo brillen les morcielles!, los mandiles paecen cal;

Pero si faes un concursu entre tantu delantal,

seguro que hay un empate: ¡llévenlu toes igual!

Taba allí Pilar la Pinta, y también les de Nicieza,

taba Emilia la del Roxu y Lucinda la Torera,

Amparo, Concha y Felisa, les fies de Pepe Cueva,

Conchita la de Cartucho y también les de Cantera.

Y saliendo de la Plaza, diendo p´a Casa Fidel :

¡unes sardines salones que n´l mundo no les ves!

Carmina Moños y Elvira, les Chinites, la de Ortea

Y p´a completar la cosa: Concha, Manola y la Ferma.

Y casi en el mismu sitiu ta Esperanza la Negrita

Vendiendo unos pastelinos: ¡de los neños la delicia!

Amigos, ya podéis ver quen´l mercau de La Pola

Cualquier cosa que queráis, encuéntrase sin demora.

He oído muchas veces que la única condición que necesitan los hijos para dar de sí lo que llevan dentro es que se sientan seguros, que se sientan queridos. Como decía Oscar Rayón, un buen asturiano y mejor amigo: “a los hijos no hay que educarlos, a los hijos hay que quererlos”. Pues bien, yo quiero aquí, ahora, resaltar la labor colectiva de La Pola como madre de todos los polesos. ¿Por qué hay aquí tanto ingenio? ¿Por qué tanta gente polesa consigue desarrollar sus capacidades, las que sean, hasta límites tan altos? Porque en La Pola te sientes querido, porque si sirves para algo todo el mundo te jalea; aquí puedes notar el aliento de todos dándote ánimos y… claro, cuando subes un peldaño en tu carrera siempre piensas en el alegrón que les vas a dar a tu gente de La Pola. Estuve charlando sobre esto y sobre otras cosas que quería decir en este pregón con nuestro insigne polígrafo poleso, el querido y siempre joven Pepe Domínguez que tanto me ha ayudado a escribir este pregón, y a los pocos días me obsequió con estos versos que recogen las ideas que manejamos en nuestra conversación, que tengo el honor de leeros como estreno mundial:

 

OFRENDA A GUSTAVO MATA:

un polesu niversal que tien a su madre fata.

¿Qué voy a decir de la Pola que no se haya dicho ya?

¿Qué voy a contar de La Pola y que suene a novedá?

Sin embargo, por querela, ya no puedo callar más,

porque querer a La Pola ye cosa muy natural

que´ i diga, como a una madre, algo que quiera escuchar:

Ye La Pola muy moderna y al tiempu tradicional

No hay más que vela: ¡miráila!: ¡qué guapa y qué bien plantá!

En el corazón de Asturias; corazón ella a la par;

con siete siglos a cuestes. ¿Siete siglos? ¡Total ná!

La Pola como les madres non ye vieya, tien edá.

La Pola pa los polesos ye la madre natural

con los brazos siempre abiertos, y abiertos de par en par,

desde la Venta la Uña hasta allá: la Soledá

y al que hasta ellos se llegue ya no lu vuelve a soltar.

¡Qué madraza ye La Pola! Y cómo mira embobá

a los sus fíos: ¡tan guapos! ¡¡y tan listos!!…la verdá:

ye que no hay polesu fatu; faltosín, todo lo más;

pero ya se encarga ella de facelu espabilar.

¿Y les fíes? Por ser suyes son guapes, ye natural,

y simpátiques y limpies y emprendedores al par.

¡¡Con una voz cuando canten!!: el escuchales ye igual

que si en la gloria estuvieres ¡o puede que un poco más!

Cómo sabe disculpar si algún polesu fracasa: ¡Non van todos a triunfar!

Y ye con el que se vuelca, ¡pues no faltaría más!

¡¡Ay qué madre ye La Pola!! ¡¡Ay qué madre sin igual!!

¡¡Ay, La Pola!! ¡¡Madre Pola!! Ya no puedo decir más

(Ya no haz falta decir más).

Quiero recordar ahora y aquí a mis amigos de la infancia, a la generación que creció conmigo y que, sin duda, se sienten apoyados en sus afanes como hijos de La Pola. A José Pablo, Patricio, Chefermo; a los Peña y a los de Riaño; a Monchu Somonte, Manolito Chantada y a todos los hijos de Leandro y Angelita. A Tino “el Carbo”, a “Mimí” y “al Chichu”; a los de Villa, los de Riestra, Antuña, “el Cholla”, Ardines, Alberto Polado y “el Changa”. También a Fredy “el Peñeru”, y César, su hermano, a Pepín Noval y su primo Manolo, y a Cesarín el de Trabanco. Y todos los demás que están en mi recuerdo. Así como algunas niñas, hoy mujeres, como Maita, mi vecinina, María Dolores Vallina, Ana María Mori, Lina, María Dolores “la de Carlones”, la Nena de Uría, Conchitina Somonte, Amalina – su prima, la de la Villa, tía de nuestra bellísima y encantadora Reina de las Fiestas – que me gustaba un montón… y a la que todo lo que le decía resultaba contraproducente: decía ella que yo era un poco «empalagosu». De Ana Rosa, y sus primas: Alicina y Alicia, y Mary y Merche las de Pepe Vigil Escalera -a algunas de ellas me tocó «yendar» en las verbenas del Carmín por encargo de su tía Mary Lola, por tener yo cierta fama de formal. Y de todas las demás que llevo en mi corazón.

También quiero daros las gracias por el cariño y las atenciones con las que siempre tenéis rodada a mi madre y por lo mucho que recordáis a mi padre.

Y un especial recuerdo a Felipe Domínguez, al que tanto echo de menos Hoy, como decíamos, era mi hermano de sangre, de resultas de un choque de cabezas del que los dos salimos sangrando como “coríos”, en una merienda de cumpleaños.

Pero… a todo esto, estoy olvidando lo principal. Yo vine hoy aquí a pregonar una fiesta maravillosa: la fiesta del Carmín. Permitidme que para eso vuelva a usar del arte de Pepín Domínguez. Él, en una de sus estampas asturianas, pone en boca de dos sus personajes, Flora y Pin, ésta emocionada descripción del Carmín de La Pola. Cuando Flora habla de irse ya del prau de la romería, el hombre, Pin, lógicamente no está de acuerdo, entonces ella le dice irónica:

“-Home, si te paez. Quedámonos atrocando el sitiu p´al añu que vien.

-Pues mira, no está mal pensao, porque va a llegar el día que pa entrar en el prau de la Romería va a necesitase invitación. Arrepara Flora, media Asturias ta aquí y no ves una riña, ni una mala cara. Vienen a divertirse, a bailar y cantar, a matar les penes (bueno, algunos afuéguenles con sidra). Y ye que al entrar aquí la gente vuélvese tan buena, tan buena, que pa que esto se paeciese del to a la Gloria, no i falta más a la gente que un par de aliquines. De aquí no salimos hasta ver la danza prima, la danza más guapa y señorosa. ¡Que vengan a La Pola esos que se yos llena la boca de coses rares, pa que vean danzando juntos hombres y muyeres, jóvenes y viejos, ricos y probes, guapos y feos. Toda Asturias ta cogía de la mano, Cantando mientras dancen.

-Chacho, dejásteme plasmada. Nunca supe que teníes tanta labia. ¿De dónde salió tó eso, Pin?
-¿De dónde va a salime, Florina? ¡De dónde va a salime! De dónde salen les coses que lleguen más adientro?.. Escucha?.. ¡Ya se oyen cantar!.. ¿Óyeslos?

¡Hay un galán de esta villa! ¡¡VIVA LA VIRGEN DEL CARMEN!!”

Gustavo Mata Fernández- Balbuena

Pola de Siero, 15 de Julio de 1985

Las gestión empresarial en la crisis

Todo cambia, nada permanece; sólo el cambio es permanente”.

Heráclito de Éfeso, 450 años antes de Cristo.

Peino canas -menos de las que me gustaría porque se me ha caído mucho pelo- y ya he visto muchas crisis. Cuando las cosas van mal, muy mal, parece que nunca van a mejorar. Todos se desaniman. Bueno, casi todos. Justo cuando esa impresión es más generalizada hay una segunda o tercera derivada positiva de la variable en declive, que sólo algunos aciertan a ver, y la situación empieza a evolucionar positivamente. Para esos, las crisis son la mejor de todas las circunstancias posibles. También cuando la situación de bonanza dura y dura, justo cuando parece que esta vez la bonanza va a durar siempre, algo imperceptible cambia y todo se viene abajo con estrépito. Sólo algunos lo perciben anticipadamente, y cuando se desencadena la tempestad, ellos están seguros en un puerto abrigado. Los demás lloran.

Crisis, etimológicamente del latín crisis y, a través de éste del griego κρίσις, significa cambio brusco, momento decisivo, situación dificultosa. Crisis es cambio y cambio acelerado, también cambio imprevisible, cambio que crea dudas, que provoca perplejidad, que genera ansiedad, que produce desasosiego,…Pero, ante todo, para vosotros, la crisis debe ser algo que genere esperanza, ánimo, expectativas de mejora; una circunstancia frente a la que merece la pena movilizar el afán de logro, el deseo de triunfo, las ganas de tener éxito,… La necesidad agudiza el ingenio. Hay quien sostiene que κρίσις -crisis- viene de Kρινω, -cribar, discernir; separar la paja del grano-. No sé si es cierto, pero sí sé que en las crisis debemos cribar oportunidades y que la crítica y el criticismo Kantiano -que obliga a cuestionar las cosas y a cribar y discernir los conceptos- es el origen del progreso del conocimiento y de la ciencia.

Los viejos y los instalados solemos ver el cambio, en general y especialmente el cambio brusco, como una fuente de amenazas a nuestra estabilidad, pues pone en cuestión lo que ya hemos logrado, cambia las reglas de un juego para nosotros conocido y dominado en el que nos desenvolvemos con comodidad. Pero ¿y para los jóvenes? ¿Cómo debéis ver los jóvenes el cambio?: no tengo ninguna duda, el cambio, para vosotros, es la fuente de todas las oportunidades; mejor el cambio profundo que el cambio sosegado; las crisis son vuestras amigas, las que os van a permitir posicionaros mejor.

Suelo decir que el cambio es la primera materia con la que trabajan los directivos. Si nada cambiara ¿haríamos falta? Cuando los entornos apenas cambian y el cambio es previsible cualquiera sirve para dirigir. Por eso, en estas etapas y en esos contextos, es cuando se suele nombrar a validos, parientes y toda suerte de recomendados para dirigir. Cuando el cambio se acelera y se hace menos previsible, más profundo, más impactante, más global es cuando hace falta verdadero talento para dirigir, para saber anticipar el cambio, para lograr posicionarse adecuadamente ante él. Por eso, en tiempos de crisis, sólo los que tienen talento son promovidos a los puestos clave. Los que tiene talento y que además sean optimistas, los tristes no sirven para nada.

¡Enhorabuena a los talentosos! ¡En la crisis vais a tener más oportunidades que nunca!

CUESTIONARIO PARA EL ESPECIAL 20 AÑOS DE FORMACIÓN DE DIRECTIVOS DEL DIARIO EXPANSIÓN EN 2006

Ahora, las organizaciones empiezan a demandar un nuevo perfil de directivo. Se requiere que sean altamente competitivos. ¿Cuál es vuestra base para formar a estos directivos?

– Partir de que son ellos los protagonistas de su proceso de aprendizaje. No enseñamos tanto como ayudamos a aprender. Ese es el secreto. Cualquier directivo al que se forma necesita tener enfrente no sólo a un formador sino a un directivo que le acompaña en su proceso de aprendizaje.

¿Cómo ha evolucionado el perfil de estos candidatos desde los años ochenta?

– Cada vez están mejor preparados: mejor formados y más informados. El nivel de exigencia sobre las instituciones de formación es creciente.

¿Qué cualidades debe poseer estas personas que quieren conseguir llegar a la cúspide de una compañía?

– Vale el que está dispuesto a servir. Dirigir es un ejercicio de renuncia. El que llega a la cúspide debe tener sentir dual, dilatado: introtensivo y extroversivo al tiempo; una gran inteligencia y una forma preferencial de orientarla hacia la percepción global de los asuntos; mente abierta y habilidades sociales; y sobre todo compromiso y ética.

¿Cuál sería la formación ideal para un directivo?

– La que parta de que el directivo tiene un gran acervo que sólo necesita completarse e integrarse. La ventaja de formar dirigentes es que aprenden mucho más de lo que se les enseña. La clave está en integrar en nuevos modelos cognitivos, nuevas herramientas y nuevos modelos todo lo que ya saben y algo más.

¿Se puede aprender todo, o hay cualidades que deben ser innatas de las personas para llevar una buena gestión de una compañía?

– Para formar a un directivo hace falta que haya madera de directivo; pero al menos la mitad es aprendizaje, aunque la otra mitad sea la consecuencia de la genética o de las primeras experiencias vitales de las personas.

¿Cómo se enseña a ser capaz de tomar decisiones o a hacer uso de la creatividad propia?

– Más que enseñar, eso se entrena. Si eres creativo se puede acrecentar la capacidad creativa. Si eres líder se te puede enseñar a tomar decisiones.

¿El éxito o el fracaso de una compañía depende del directivo que la gestiona?

– Sí, sin duda. La parte más importante de que se triunfe o se fracase depende de la persona que lidera. Claro que para eso hay que dejarle que lidere y no coartarle.

¿Cómo debe estructurarse organizacionalmente la compañía para alcanzar las metas de la compañía?

– En cada caso de una forma diferente. La estructura está al servicio de la estrategia. Lo importante es que la estructura permita y propicie que el talento de las personas de la organización aflore. Lo malo es cuando las estructuras se convierten en las trampas al talento. Hay muchas compañías que después de gastarse fortunas en contratar talento, no lo dejan aflorar por dificultades de la estructura.

¿Cómo se deben paliar las manifestaciones de desmotivación e insatisfacción laboral?

– Motivar es clave. Para eso el líder debe estar auto motivado. Él está sólo y no tiene quien le motive. Se motiva a los demás con el ejemplo, con la coherencia, con el nivel de autoexigencia. Se motiva desde el respeto a la discrepancia, desde la aceptación de las opiniones diferentes. Motivar no es ser simpático, es ser coherente y es exhibir compromiso a cada minuto.

¿Cómo se enseña a no fracasar?

– El que pretenda no fracasar que se dedique a otra cosa. Ese es el manual de Maquiavelo: haz todo lo que permita que sigas en el poder garantizando que no te equivocas. Para mí dirigir es tomar riesgo, atreverse, no tener miedo a equivocarse. Yo no pretendo enseñar a nadie a no fracasar: ¡a eso que se dediquen otros! Nosotros enseñamos a la gente a intentarlo, desde la coherencia, desde el rigor, desde el conocimiento, desde el compromiso, pero no les enseñamos a tener miedo a equivocarse. Preferimos que acierten y les enseñamos para ello, pero sobre todo, lo que no les perdonaríamos, es que si tuvieran la oportunidad no lo intentaran.

LA FINANCIACIÓN DE LOS PARTIDOS

Publicado en CINCO DÍAS el 29/08/2006

LA FINANCIACIÓN DE LOS PARTIDOS

Tenemos un gran reto colectivo: sostener y acrecentar el desarrollo económico y el bienestar de nuestra sociedad. Pero ética y bienestar social están correlacionados. La variable con la que más claramente se correlaciona el bienestar de las sociedades es la transparencia y el respeto al marco normativo establecido. En España hay algunos síntomas del deterioro ético frente a los que reaccionamos, en mi opinión con tibieza. Uno de ellos es éste, el de la financiación de los partidos. ¿Tendremos que lamentarnos de haber sido tan tolerantes con algunas prácticas inadmisibles?

La cancelación de deudas a los partidos

La reiterada cancelación de las deudas vencidas de casi todos los partidos por parte de los bancos y cajas -práctica que se viene repitiendo casi desde el comienzo de la democracia- pasa como una noticia más: ¿cómo no se alza un clamor en contra de una práctica que, sabemos todos -no hace falta ser mal pensado-, contamina la acción política de forma directa y obscena por parte del poder económico?

Desde la otra parte, ¿cómo nadie pregunta en las Juntas Generales de los Bancos al Consejo de Administración por esto? A mí me escandaliza; me parece imposible que el hecho de que un banco cancele una deuda a un partido sea algo neutro; si lo consentimos impávidos: ¿qué es lo que estamos dispuestos a ver sin inmutarnos?

La gestión del suelo urbanizable

Cuando estalla un escándalo como el de Marbella, son muchos los que señalan que hay muchas más Marbellas y que el fenómeno de la corrupción en los municipios está generalizada. Nadie reacciona; no hay alarma social alguna. ¿A nadie le preocupa?, ¿tenemos que seguir admitiendo la extendida práctica de que los ayuntamientos -y los partidos políticos y coaliciones que los sustentan- se financien también vía modificaciones de los planes de urbanismo y vía la subsiguiente especulación del suelo?

El famoso 3% -¿o es más?-

De vez en cuando, en algún parlamento periférico que otro, se llega a denunciar que los partidos en el poder se financian o financiaban con porcentajes sobre las obras públicas o sobre otras concesiones. Cada vez que ocurre esto pienso: ¿no hay que ir al Juez, si se sabe que se ha cometido un delito?; cuando no es así, ¿no debería la fiscalía anticorrupción actuar de oficio, cuando el político de turno, que había utilizado el argumento para atacar a sus oponentes, finamente se calla?

Todo parece indicar que no sólo ocurre en las Autonomías. Ha ocurrido en todos los ámbitos de la administración; ¿sigue ocurriendo? ¿Es que está tácitamente consentido que los partidos se financian con porcentajes de la contratas y concesiones a las que da lugar el gasto público? Ante la simple sospecha, ¿no deberíamos reaccionar mucho más enérgicamente?

Corruptos y corruptores

Cada vez que alguien se corrompe hay alguien que le corrompe. La sensibilidad social frente al corrupto es grande, aunque debería ser mayor, pero frente al que corrompe no es lo mismo. Cada vez que se trata de forma benevolente un delito empresarial: ¿qué mensaje se está mandando a toda la sociedad? ¿No es asombroso que sigan al frente de las empresas o integrados en los consejos, algunos personajes que si no han sido condenados es sólo porque los delitos económicos que se les han probado habían prescrito?; ¿es que ni ellos, ni el resto de los grupos de interés involucrados, tienen sensibilidad?; ¿ no deberían denunciarse vehementemente este tipo de conductas?

¿No podemos aspirar a que la financiación de los partidos sea limpia y transparente? Necesitamos que se acometa de verdad la revisión de la ley de financiación de los partidos políticos. La falta de voluntad política de los diferentes gobiernos y partidos para abordarla ha sido patente.

No hay beneficios del mercado sin reglas de juego claras y respeto por ellas. La ética es rentable. Si los partidos políticos no abanderan esa regeneración ética que, en mi opinión, necesitamos, la sociedad debe imponerla. Necesitamos gentes comprometidas en la economía, en los medios de comunicación, en las instituciones educativas, en fin, en toda la sociedad.

Leemos que a los jóvenes les interesa cada vez menos la política; eso es muy preocupante. No es algo que se pueda despachar diciendo que son unos irresponsables, que les encanta hacer botellón y que no se van de casa por lo bien que se vive así. Hoy la gente joven tiene mayor nivel educativo, mejor formación en valores y mejor sensibilidad social que nunca. Otra cosa es que el mundo que les hemos hecho no les guste y, lo que es peor, les hayamos quitado una parte sustancial de la ilusión de que ellos pueden cambiarlo.

Gustavo Mata

ARTÍCULO DE JOAQUÍN ESTEFANÍA EN EL PÁIS DE HOY SOBRE EL TEMA TAGUAS

Hola amigos, pese a que lo he referenciado en un comentario al post sobre el tema, de días pasados, os recomiendo, también aquí la lectura de este artículo.

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