El blog de Gustavo Mata

Estrategia: Las reglas del juego en los negocios

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EL DOMINGO 1 DE JULIO HAY ELECCIONES EN MÉXICO

Estoy en México, esta semana en Monterrey y la próxima en Ciudad de México, dictando clases de estrategia en el MBA de la Universidad Valle de México. Estoy asistiendo a los últimos coletazos de las campañas electorales que van a renovar Congreso y Senado, elegir Presidente de la República y muchos Presidentes Municipales y algunos Gobernadores estatales.
La atención está centrada en la elección del Presidente. Hay dudas de si el PRI, con Enrique Peña Nieto al frente, se hará de nuevo con el Poder, o de si lo logrará el PRD, de nuevo con Andrés Manuel López Obrador como candidato. Lamentablemente Josefina Vázquez Mota, candidata del PAN, ha sido incapaz de capitalizar la gestión del actual presidente, Felipe Calderón, muy positiva en muchos aspectos, aunque muy controvertida en otros: aunque todos entienden que deberían enfrentarse al narcotráfico como él ha hecho, muchos dudan de si es posible ganar la batalla y prefieren convivir con el horror discretamente, más que enfrentarse; hasta ahí se ha llegado.
Pero gane quien gane, el problema será gobernar. Si gana el PRI, aunque en el Senado entre el PRI y el PAN controlarán la situación, la fragmentación del Congreso exigirá mucha gestión política para conformar mayorías. Si gana el PRD, lo que muchos temen por el perfil izquierdista del candidato y otros desean más por estar hartos de PRI y PAN que por otra cosa, será aún más difícil gobernar con una mayoría hostil en el Congreso.
¿Será eso malo? Probablemente no. La política es sucia y en México más. Pero al fin es política, y la situación obligará a buscar el consenso. Y consenso es lo que necesita este maravilloso país para salir de la trampa que la historia y la situación geografía le han tendido.
Suerte. ¡Viva México y los mexicanos!

CRÓNICAS MEXICANAS VI

Esta semana, el lunes, detuvieron en Zapopan, Jalisco, a Laura Elena Zúñiga.

Laura, Miss Sinaloa 2008, que incluso representó a México en algunos certámenes internacionales de belleza, ganó el premio justificadamente. Y eso que el concurso para elegir a Miss Sinaloa no fue cualquier cosa: después de dos pasarelas, en las que todas las candidatas lucieron seguras y con dominio del escenario, las finalistas debieron responder a las preguntas del comité organizador. Eso sí, las preguntas habían sido previamente analizadas y estudiadas por las concursantes. No como cuando le hacen preguntas a las concursantes en España que no las preparan y pasa lo que pasa. En su turno, a Laura Elena le tocó hablar, ni más ni menos, que sobre la participación de la mujer en la sociedad y la igualdad de género. No estuvo muy bien, pero supo salirse por la tangente y habló de las mamás. Dijo: “Pues buenas noches, bienvenidos, yo daría una iniciativa para que valoráramos a las mujeres, y deberíamos empezar por la mujer que tenemos a nuestro lado, que es nuestra madre, tenemos que empezar a darnos cuenta de su importante labor, ya que mucha gente no lo valora.” Bueno en México ahora, como en España hace años, se ve que una artista soltera que se precie debe tener la mamá al lado; en este caso ella tenía a su mamá a su lado y lo valoraba. A mí me encantaría tener a mi madre al lado; ya hace años que me falta. La entiendo. Está claro que lo suyo es la pasarela y no la cátedra; pero tiene que haber de todo.

Pero bueno, al asunto. Ahora un juez federal investiga a “Miss Sinaloa” y a su novio, Ángel Orlando García Urquiza, identificado como uno de los jefes del cartel de Juárez. Ángel es hermano de Ricardo García Urquiza, El Doctor, arrestado en 2005 por considerársele el principal enlace entre el grupo del narcotráfico mexicano y los carteles colombianos. También, en la misma actuación del Ejército y  la Policía Estatal, se detuvo a varias personas más por delincuencia organizada contra la salud, lavado de dinero y violación de la Ley Federal de Armas de Fuego: Luis David García Gutiérrez, Julio César Gastélum Hernández, Alejandro Medina Ávila, Mario Juárez Jiménez, Marco Medina Flores, José Ramón Elenes, Francisco Arce Ontiveros y Alejandro Luis Garcia Flores, alias “El Blondy”. Los investigados llevaban en el vehículo en el que les detuvieron dos rifles AR-15, tres pistolas, 633 cartuchos, 16 celulares y 55. 300 dólares.

Antonio Ibarra secretario de Turismo de Sinaloa se desmarcó del asunto enseguida diciendo que el concurso de belleza de Miss Sinaloa es un negocio privado, en este caso del Grupo Pacífico. “Seguramente existen eslabones en esa cadena, incluso con lavado de dinero, por las grandes cantidades de recursos que se invierten en la producción de estos certámenes.”

Los diputados federales tanto del PAN, como del PRD y del PRI aprovecharon para exigir que todos los concursos de belleza tengan reglas para evitar la filtración del narcotráfico. No sería malo, de paso, digo yo, que pensaran en reglas para evitar que el narcotráfico se infiltre en la política, en la policía, en la judicatura,… Si el narco está en los Concursos de Belleza es que está en todas partes. ¡Es así!

CRÓNICAS MEXICANAS V

En México tres grandes cárteles controlan el narcotráfico: el del Golfo, el de los Arellano Félix en Tijuana y el del Pacífico, en donde el Cártel de Sinaloa tiene ahora una gran batalla emprendida contra otros grupos por el control de la zona. Decapitados, cadáveres maniatados arrojados en cualquier parte, cabezas metidas en bolsas o en neveras portátiles, permanentes enfrentamientos a balazos en plena calle…, más de 5.000 asesinatos en un año. La violencia, hoy recrudecida, viene de lejos: desde 2001 hasta hoy han sido ejecutadas 17.198 personas.

La violencia no es sólo una guerra entre mafiosos; el Gobierno de Felipe Calderón le declaró la guerra total al narcotráfico y, como señala José Luis Piñeyro, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, en la violencia actual hay un elemento más: “el reto directo que el narcotráfico hace a las instituciones del estado”. Los sicarios no sólo se atacan entre sí, se enfrentan contra los soldados y los policías en una batalla abierta de violencia extrema que cada día aumenta de intensidad. El gobierno mexicano desplegó en 2008 casi 50.000 soldados para luchar contra los cárteles de la droga; muchos líderes, cabecillas y sicarios ha sido detenidos, muchas toneladas de droga y miles de armas han sido incautadas, pero la lucha es cada día más dura. “Podemos prever para 2009 mayores índices de violencia”, dijo ayer el titular de la Procuraduría General de la República, Eduardo Medina-Mora en un brindis navideño ante su gente. Sus estimaciones son que el pico de la violencia se alcanzará en el primer trimestre de 2009.

La larga mano del narco llega, obviamente, a la política. Ayer, el líder del PAN, Germán Martínez Cázares, expresó su confianza “en que en la sesión del Consejo General del IFE prevista para antes de Navidad, ese organismo se pronuncie contra la infiltración de dinero del narcotráfico en las campañas políticas; se deben establecer medidas obligatorias para los partidos políticos, para que el dinero ilícito no sea el que decida las elecciones; si el gobierno de la República y los gobernadores se han comprometido a una operación limpieza que saque a los malos elementos del gobierno y del Estado, pues hagamos una operación limpieza previa para evitar que entren nuevos a ocupar cargos públicos”. Recordemos que uno de los carteles se había infiltrado hasta la cúpula de la institución encargada de combatirlo: Noé Ramírez, desde diciembre del 2006 a julio del 2008 zar antidroga de la Procuraduría General de la República, ha sido detenido por pasar información al Cártel del Pacífico; lo tenían en nómina los narcotraficantes. Ayer, y es solo un ejemplo, entre los muchos policías que cada día son detenidos estaba el ex comisionado de la Policía Federal, Víctor Gerardo Garay Cadena, y el jefe de Operaciones Especiales, Francisco Navarro Espinosa, quienes fueron imputados por estar vinculados con los hermanos Beltrán Leyva y por supuestos robos y abusos de autoridad.

La lucha contra el narcotráfico y el desgaste que supone para el gobierno también se emplea para sacar tajada política. Un ejemplo: ayer el PRD por boca de Adrián Chávez se opuso a que en Baja California Sur se lleve a cabo el programa del gobierno federal para combatir la delincuencia organizada -la Operación Limpieza – “porque, significaría militarizar el Estado y con ello se ahuyentaría el turismo y se generarían condiciones no propicias para la inversión. Baja California Sur puede perder la fama de un lugar que ofrece paz y tranquilidad a sus habitantes y a la gente que nos visita”. Es el colmo del cinismo, y hay muchos más ejemplos de lo mismo.

México, para combatir al narcotráfico, necesita el apoyo de Estados Unidos, el principal mercado para las drogas y el lugar donde los carteles adquieren las armas. La Iniciativa Mérida es un plan con el que el gobierno estadounidense busca contribuir a mejorar la capacidad de lucha de México mediante la capacitación y entrega de equipos. Cuando se termina 2008, se han liberado los primeros 197,1 millones de dólares de un total de 400 millones previstos para el primer año. Van despacito. Además, y no me extraña, desde México se ve con recelo cualquier colaboración que represente la más mínima pérdida de soberanía. ¡Con los antecedentes que tienen en su relación con los gringos, es natural que así sea!

Y falta atacar el sistema de lavado de dinero; sin eso es mucho más difícil el combate. Dice José Luis Piñeyro: “no hay una política sistemática de golpeteo al nervio financiero del narcotráfico, que es el lavado de dinero; no hay una táctica específica de golpear el patrimonio, la confiscación de propiedades, de terrenos, edificios apartamentos. No se ha visto, nada más que de manera ocasional cuando catean una casa y la confiscan”. Y Raúl Benítez, profesor de la Universidad Autónoma de México, dice “En este momento sólo se está golpeando a un segmento con vínculos con el Cártel de Sinaloa. El Cártel del Golfo debe de estar feliz, también los Arellano están sacando de la jugada a los competidores”.

Ahora los cárteles de la droga mexicanos están implantándose en otros países latinoamericanos: compran droga a las FARC; en Costa Rica, dónde antes operaban organizaciones delictivas colombianas, ahora opera el Cartel de Sinaloa; en marzo, en Guatemala, hubo una masacre de once personas por la que fueron detenidos algunos mexicanos, incluido Daniel Pérez Rojas, “El Cachetes”, miembro de “Los Zetas”, un grupo de sicarios integrado por desertores del ejército al servicio del Cártel del Golfo; a principio de diciembre diecisiete personas murieron cerca de la frontera entre México y Guatemala por una lucha entre narcotraficantes mexicanos y guatemaltecos; etc.

Y México ya no es sólo un lugar de paso. Ya hay 300.000 adictos a las drogas y su número crece a tasas del 30 % anual.

Firmeza y acierto para el gobierno y suerte para los mexicanos en esa lucha: ¡menudo reto!

CRÓNICAS MEXICANAS IV

Hugo Alberto Wallace Miranda fue secuestrado el 11 de julio del 2005 en México. Su mamá, una auténtica madre coraje mexicana responsable de la resolución del caso cuenta: “Hugo no tenía enemigos, pero siempre confiaba en los demás; quizá ése fue su único pecado… Ese día, al filo de las dos y media de la tarde me despedí de Hugo, y a eso de las seis de la tarde me habló y me dijo que iba al cine a Plaza Universidad”. Al otro día Isabel presintió que algo andaba mal, Hugo no llamaba ni contestaba el teléfono. “Hubo un conocido de Hugo que nunca me gustó, Jacobo Tagle. Tenían una relación de negocios nada más, pero a mí me causaba desconfianza, ya que ese muchacho no tenía ni trabajo ni nada, y en general no me parecía alguien de bien”. Un primo de Hugo le confirmó que ese día iba él con una muchacha que le había presentó Jacobo. El chofer de su hijo le dijo que habían ido a recoger a una mujer a la esquina de Carracci e Insurgentes. Buena pista, buscó y al fondo de la calle Carracci estaba la Gran Cherokee de Hugo, “era un secuestro… un vecino me dijo que de ese auto sacaron a un muchacho a la fuerza y lo llevaron a un departamento de la calle Peruggino”. “Desde el primer momento en que supimos que se trataba de un secuestro avisé a la policía del Distrito Federal y a la Procuraduría General de la República (PGR), como era mi derecho; es por eso que ahora yo puedo decir con seguridad que ellos poco y nada han hecho”. La inoperancia de las autoridades la vio desde el día que revisaron la camioneta, cuando la remolcaron y manipularon sin la menor precaución para luego decir que no había huellas. Eso la llevó a investigar por su cuenta: “puedes averiguar más que toda la policía preguntando a un vecino, un vendedor de una tienda y una señora que tiene un puesto de quesadillas”. A media cuadra de la camioneta estaba el apartamento donde una noche antes, según testigos, había sido llevado su hijo. “Llamé de inmediato a la Policía Judicial, pero de alguna manera no nos permitió el acceso al inmueble, obstaculizó todo, nos sacó y tampoco investigó nada”. Hubo que permanecer afuera del departamento, día y noche, “esperando a que sacaran a mi hijo” alrededor de cuatro días, mientras llegaba la orden del juez; cuando llegó “desgraciadamente no había nadie”. Isabel Miranda supo que en la casa vivía donde retuvieron a su hijo era una de seguridad, que uno de los captores era un judicial que siempre estaba armado, y la otra “una mujer de Guadalajara que era una bailarina. Alguien me dijo que ella trabajaba en el grupo Clímax”. El dueño del grupo radicaba en Veracruz, y allí se dirigió Isabel; le localizó y le dijo que su jefe quería hacer una fiesta y deseaba ver las fotos de todas las modelos; éste le dio las fotografías. Regresó a Carracci y una señora que vendía quesadillas cerca del departamento reconoció como la que habitaba el apartamento a Juana Hilda González Lomelí. Juana Hilda González relató lo sucedido la noche de los hechos. La acusada declaró cómo, ya en su departamento, César Freyre y Jacobo Tagle golpearon repetidamente a Hugo y, para evitar que se escucharan sus lamentos, subieron el volumen a la televisión. “Salí del baño hacia la otra recámara y vi que lo habían arrojado al colchón. Después, el cuerpo de Hugo Wallace empezó a convulsionarse por la golpiza. A los pocos minutos murió. A pesar de ello, se tomó la decisión de cobrar el rescate.

Capturada Juana Hilda, Isabel se centró en César Freyre. “Yo sabía cuál era su mundo. Isabel supo que Freyre tenía una amante de nombre Keopski Daniela Salazar, en un restaurante de la Zona Rosa en la ciudad de México. “Me hice asidua  comensal de ese restaurante”. El día 26 de febrero de 2006, Isabel localiza a Keopski, en el restaurante. “Al salir la amante se sube un taxi yo la sigo; ella iba al encuentro con César. “Le grité que estaba rodeado por agentes de la AFI, que se entregará. Sacó el arma y mi hermano se le lanzó a los pies, lo derribó y yo pedía el auxilio a gritos que había un secuestrador, y en ese momento fue detenido gracias a unos elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal”.

Capturado César Freyre, Isabel se dedicó a poner anuncios y ofreció una recompensa por Jacobo Tagle y Brenda Quevedo, para evitar que los delincuentes dieran dinero a quienes los pudieran atrapar. “Es triste que ofrezcamos dinero por ellos, como se hacía en el pasado, pero no queda de otra, la corrupción aquí nos obliga a usar este recurso y prácticamente ponerle precio a su cabeza”.

¿Y qué ha pasado con Jacobo? “Lo están protegiendo algunas personas de cierto poder. Ahorita  no puedo decir quiénes, pero lo han escondido muy bien y han cerrado de alguna manera las puertas que yo ya había encontrado, pero seguimos en la búsqueda”. Isabel ignora quién era el responsable de que el asunto no caminara. En la PGR “todo el tiempo colaboraron, muy lento, pero hicieron un poquito más, sobre todos a partir de que yo entrego a Juana Hilda, cuando les demuestro que sí se puede”.

En Junio de 2008, tres sujetos accionaron sus armas de fuego en el momento que Isabel Miranda abordaba su camioneta, al escuchar los disparos, corrió hacía el inmueble en el que tiene su oficina, en Tlalpan, al sur de la ciudad de México y los elementos de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) que la custodian repelieron la agresión logrando herir a uno de ellos, Luis Javier Álvarez Madrid, de 20 años de edad, que fue detenido. En las dos semanas anteriores Isabel había recibido amenazas de muerte que “Estoy asustada pero no voy a parar hasta que se castigue a los secuestradores de mi hijo; ya la PGR está en contacto conmigo y les pedí que refuercen mi custodia y me proporcionen un vehículo blindado”.

Ayer, 16 de Diciembre, se sometió a las preguntas de los lectores del diario “El Universal de México”; sigue en su lucha. Es un ejemplo para todos y un testigo incómodo de la falta de diligencia de las autoridades para atajar el crimen. Ojalá hubiera muchas Isabel Miranda.

CRÓNICAS MEXICANAS, III

Candelario Baldenegro Leyva, 31 años, y su esposa Juana de Jesús Ortiz García, 27, acababan de poner gasolina a su coche cuando quedaron en medio del fuego que iba dirigido contra el comandante de la Policía Ministerial del Estado de Sinaloa, Miguel Ángel Santacruz Armendáriz. El comandante, al verse atacado  aceleró y, ya gravemente herido, fue a estrellarse contra un autoservicio que estaba frente a la gasolinera, al otro lado de la carretera. Candelario, notó que algo raro pasaba: unos ruidos metálicos en el cristal trasero y un intenso dolor; varios disparos se habían incrustado en su coche y una de las cien balas disparadas por los fusiles AK-47 de los asesinos para acabar con la vida del comandante le había herido a él de muerte. Salió del coche, cayó boca abajo; sólo le quedaba fuerza para llamar a su esposa: “Juani, Juani, ayúdame”. Cuando ella salió del coche tuvo que tirarse al suelo, pues de nuevo empezaron los disparos; al otro lado de la calzada los sicarios estaban rematando a su víctima. “Juani, háblale a alguien, me duele mucho” –dijo él – “Ay, no te dieron, niño… nada más te hirieron; ahorita va a llegar la ambulancia” – dijo ella -. Pocos minutos después Candelario moría en los brazos de su esposa. Siete meses después Juani acude aún a las sesiones de psicoterapia del programa de Atención a Víctimas del Delito, de la Procuraduría General de Justicia del Estado. Cuando visita la tumba de Candelario, ve cada vez más mujeres y huérfanos de la violencia en el cementerio con las que habla para darles ánimo y trasmitirle su entereza, después de todo ella es un ejemplo; es la primera viuda de la llamada “narco guerra” y eso imprime carácter.

Alma Trinidad Herrera, es contable; su hijo Cristóbal, de 16 años, murió el 10 de julio pasado en un ataque armado de otro grupo de asesinos; con él murieron dos profesores de la UAS, padre e hijo, y seis personas más. El caso sigue sin esclarecerse. La vida de Alma ha cambiado desde aquel día aciago. “Cada vez que escucho un helicóptero la piel se me eriza y digo, ¡Dios mío, qué no vaya a haber otra madre más de alguna víctima inocente”!. Ella ha organizado marchas y participado en manifestaciones; en distintas ocasiones ha solicitado, sin éxito, audiencia con el gobernador. “Ya no hayamos ni qué hacer”, “pedirle a Dios, a no sé quién, ya no más violencia. ¿A quién le va a pedir uno? Las autoridades no te quieren escuchar. Lo único que puedo hacer ahora es decirle a la autoridad que se compadezca de estas madres que hemos estado en esta guerra sin querer, esta guerra en la que ellos mismos nos han puesto. Porque ahora todos los que estamos aquí en Culiacán corremos el mismo peligro. Dicen ellos (las autoridades) que van a traer carros blindados, y a nosotros, ¿qué nos van a dar?: ¿chalecos antibalas?; ¿o nos van a blindar a nosotros también? Porque yo tengo mucho miedo”. Se acuerda cada minuto de su hijo: “Es la primera Navidad que voy a pasar sin él”, dice llorando.

En los cuatro años de gobierno de Jesús Aguilar Padilla se acumulan 3.030 asesinatos cuyos responsables, en su gran mayoría, están impunes. La muerte le puede aguardar a cualquiera en el próximo semáforo en Sinaloa. Nunca hubo tantas víctimas ajenas a todo.  En la calle, mientras esperaban el transporte público o la luz verde del semáforo, o mientras caminan hacia su casa después de trabajar, cualquier día, cualquiera puede caer bajo las balas.

No sólo son asesinatos, en Sinaloa también se baten records de asaltos a sucursales bancarias -100-, de robos de coches, de conflictos carcelarios, … en fin de todo tipo de delitos. Pero, pese a la presencia más que notoria de militares y agentes de las policías federal, estatal y municipal por todas partes en el estado, la plaga no cesa.

Martín Amaral, periodista y sociólogo, perdió a su hermano Iván, agente de la Policía Estatal Preventiva, que fue asesinado, junto a cinco compañeros, cuando patrullaban por la colonia Villa Universidad frente a la Ciudad Universitaria; al llegar a un semáforo fueron masacrados por un grupo; ninguno ha sido detenido. Martín dice: “Culiacán, Tijuana y Ciudad Juárez han vivido la narco bonanza y la narco asimilación cultural; ahora están sumidas en el narco terror. En Sinaloa hay una omertá tropical, una adaptación del uso de la mafia siciliana, una ley del silencio que hace que se prefiera el silencio a la delación por miedo a las represalias”.

Tomás Guevara, investigador de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Sinaloa, responsable del Programa de Investigación Representaciones Sociales de la Violencia, dice: “Hay una idea de temor, de preocupación, de miedo, de desconfianza, de incertidumbre, la gente no sabe qué va a pasar y un principio fundamental de la psicología es que el ser humano no puede vivir en la incertidumbre…No habría ningún problema si las víctimas fueran exclusivamente gente coludida en estos delitos, pero el problema es que, sí es cierto, hay víctimas inocentes, hay mujeres, hay niños, que no tienen nada qué ver con el asunto y que caen muertos o gravemente heridos, y eso sí preocupa a la gente, porque entonces se trastoca la tranquilidad de la población”,

Pero el mal está enraizado. El ejército, que ha sido utilizado masivamente en el conflicto por el Presidente de la República Felipe Calderón, también está contaminado. Cada año 20.000 soldados desertan; la mayoría para ingresar en las filas de los narcotraficantes. La Secretaría de la Defensa Nacional estima que de los casi 500.000 implicados  en el narcotráfico en México una tercera parte cuenta con antecedentes militares.

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