El blog de Gustavo Mata

Estrategia: Las reglas del juego en los negocios

Tag: Felipe Calderón

CRÓNICAS MEXICANAS V

En México tres grandes cárteles controlan el narcotráfico: el del Golfo, el de los Arellano Félix en Tijuana y el del Pacífico, en donde el Cártel de Sinaloa tiene ahora una gran batalla emprendida contra otros grupos por el control de la zona. Decapitados, cadáveres maniatados arrojados en cualquier parte, cabezas metidas en bolsas o en neveras portátiles, permanentes enfrentamientos a balazos en plena calle…, más de 5.000 asesinatos en un año. La violencia, hoy recrudecida, viene de lejos: desde 2001 hasta hoy han sido ejecutadas 17.198 personas.

La violencia no es sólo una guerra entre mafiosos; el Gobierno de Felipe Calderón le declaró la guerra total al narcotráfico y, como señala José Luis Piñeyro, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, en la violencia actual hay un elemento más: “el reto directo que el narcotráfico hace a las instituciones del estado”. Los sicarios no sólo se atacan entre sí, se enfrentan contra los soldados y los policías en una batalla abierta de violencia extrema que cada día aumenta de intensidad. El gobierno mexicano desplegó en 2008 casi 50.000 soldados para luchar contra los cárteles de la droga; muchos líderes, cabecillas y sicarios ha sido detenidos, muchas toneladas de droga y miles de armas han sido incautadas, pero la lucha es cada día más dura. “Podemos prever para 2009 mayores índices de violencia”, dijo ayer el titular de la Procuraduría General de la República, Eduardo Medina-Mora en un brindis navideño ante su gente. Sus estimaciones son que el pico de la violencia se alcanzará en el primer trimestre de 2009.

La larga mano del narco llega, obviamente, a la política. Ayer, el líder del PAN, Germán Martínez Cázares, expresó su confianza “en que en la sesión del Consejo General del IFE prevista para antes de Navidad, ese organismo se pronuncie contra la infiltración de dinero del narcotráfico en las campañas políticas; se deben establecer medidas obligatorias para los partidos políticos, para que el dinero ilícito no sea el que decida las elecciones; si el gobierno de la República y los gobernadores se han comprometido a una operación limpieza que saque a los malos elementos del gobierno y del Estado, pues hagamos una operación limpieza previa para evitar que entren nuevos a ocupar cargos públicos”. Recordemos que uno de los carteles se había infiltrado hasta la cúpula de la institución encargada de combatirlo: Noé Ramírez, desde diciembre del 2006 a julio del 2008 zar antidroga de la Procuraduría General de la República, ha sido detenido por pasar información al Cártel del Pacífico; lo tenían en nómina los narcotraficantes. Ayer, y es solo un ejemplo, entre los muchos policías que cada día son detenidos estaba el ex comisionado de la Policía Federal, Víctor Gerardo Garay Cadena, y el jefe de Operaciones Especiales, Francisco Navarro Espinosa, quienes fueron imputados por estar vinculados con los hermanos Beltrán Leyva y por supuestos robos y abusos de autoridad.

La lucha contra el narcotráfico y el desgaste que supone para el gobierno también se emplea para sacar tajada política. Un ejemplo: ayer el PRD por boca de Adrián Chávez se opuso a que en Baja California Sur se lleve a cabo el programa del gobierno federal para combatir la delincuencia organizada -la Operación Limpieza – “porque, significaría militarizar el Estado y con ello se ahuyentaría el turismo y se generarían condiciones no propicias para la inversión. Baja California Sur puede perder la fama de un lugar que ofrece paz y tranquilidad a sus habitantes y a la gente que nos visita”. Es el colmo del cinismo, y hay muchos más ejemplos de lo mismo.

México, para combatir al narcotráfico, necesita el apoyo de Estados Unidos, el principal mercado para las drogas y el lugar donde los carteles adquieren las armas. La Iniciativa Mérida es un plan con el que el gobierno estadounidense busca contribuir a mejorar la capacidad de lucha de México mediante la capacitación y entrega de equipos. Cuando se termina 2008, se han liberado los primeros 197,1 millones de dólares de un total de 400 millones previstos para el primer año. Van despacito. Además, y no me extraña, desde México se ve con recelo cualquier colaboración que represente la más mínima pérdida de soberanía. ¡Con los antecedentes que tienen en su relación con los gringos, es natural que así sea!

Y falta atacar el sistema de lavado de dinero; sin eso es mucho más difícil el combate. Dice José Luis Piñeyro: “no hay una política sistemática de golpeteo al nervio financiero del narcotráfico, que es el lavado de dinero; no hay una táctica específica de golpear el patrimonio, la confiscación de propiedades, de terrenos, edificios apartamentos. No se ha visto, nada más que de manera ocasional cuando catean una casa y la confiscan”. Y Raúl Benítez, profesor de la Universidad Autónoma de México, dice “En este momento sólo se está golpeando a un segmento con vínculos con el Cártel de Sinaloa. El Cártel del Golfo debe de estar feliz, también los Arellano están sacando de la jugada a los competidores”.

Ahora los cárteles de la droga mexicanos están implantándose en otros países latinoamericanos: compran droga a las FARC; en Costa Rica, dónde antes operaban organizaciones delictivas colombianas, ahora opera el Cartel de Sinaloa; en marzo, en Guatemala, hubo una masacre de once personas por la que fueron detenidos algunos mexicanos, incluido Daniel Pérez Rojas, “El Cachetes”, miembro de “Los Zetas”, un grupo de sicarios integrado por desertores del ejército al servicio del Cártel del Golfo; a principio de diciembre diecisiete personas murieron cerca de la frontera entre México y Guatemala por una lucha entre narcotraficantes mexicanos y guatemaltecos; etc.

Y México ya no es sólo un lugar de paso. Ya hay 300.000 adictos a las drogas y su número crece a tasas del 30 % anual.

Firmeza y acierto para el gobierno y suerte para los mexicanos en esa lucha: ¡menudo reto!

LA SITUACIÓN DE MÉXICO HOY, TAL Y COMO YO LA VEO

Estoy por aquí desde que empezó el mes de Diciembre y no he querido escribir nada antes de poder “platicar” con todo el mundo, leer la prensa local, ver la televisión, etc. durante dos semanas, para hacerme cargo de la situación y no precipitarme en mis apreciaciones.

Para mí México es algo muy cercano, casi propio. Tengo, como algunos de vosotros ya sabéis, dos nietos mexicanos y visito regularmente el país desde hace siete años, desde que mis hijos viven aquí, en Querétaro.

Durante estos siete años México no ha parado de mejorar. ¿Podrá seguir haciéndolo? En pocos meses México afrontará unas elecciones legislativas; no son elecciones presidenciales, pero revisten gran importancia en un contexto en el que hay tres grandes partidos en el parlamento: PAN, PRD y PRI, con presencia parecida, sin que ninguno pueda alcanzar la mayoría. La situación política, después de los muchos problemas que provocó la oposición radical del PRD al comienzo del mandato del actual Presidente de la República, con sonoras protestas en la calle por lo apretado del triunfo, que de entrada no admitían, ya hace meses que se aplacó. Esta línea de no admisión del resultado y de oposición frontal enrabietada ha desgastado algo al PAN, el partido del Presidente Felipe Calderón; pero sobre todo, a nuestro entender, ha desgastado aún más al propio PRD, y especialmente a su líder, como evidencian las encuestas; y, curiosamente, le ha dado oxígeno al PRI, el partido que gobernó México durante décadas, en el que cada Presidente electo, designaba al candidato que le iba a seguir a través del famoso “dedazo”, después de meses de dudas y cábalas acerca de quién sería el “tapado”. El nombre – Partido Revolucionario Institucional – es toda una declaración de lo que el partido representa. Afortunadamente para México eso parece ser algo del pasado y la alternancia está establecida, con los obvios efectos beneficiosos que supone. Desde el punto de vista institucional, México continúa evolucionando lentamente hacia una sociedad cada vez más democrática, a través de reformas basadas en el consenso de los tres partidos. No parece que las elecciones vayan a provocar cambios sustanciales en ese panorama, aunque faltan aún varios meses y el deterioro de la situación económica, junto con el desgaste que trae consigo gobernar tomando medidas fuertes, se está notando. Ahora, por ejemplo, el PRI está atacando demagógicamente al Gobierno promoviendo la implantación de la pena capital para los secuestradores que asesinen, cuando México está comprometido a través de muchos tratados y acuerdos internacionales a no implantarla. Hay que oír los argumentos que se están empleando en prensa y TV en esta campaña para ver hasta qué punto es demagogia preelectoral que apela a los más básicos instintos del ser humano.

Felipe Calderón ha emprendido una durísima batalla contra el narcotráfico, cuya estructura delictiva ya amenaza gravemente al conjunto del estado, en la que, por vez primera ha involucrado al ejército. Está plantando cara con firmeza sin precedentes a la delincuencia organizada y también ha emprendido una campaña de tolerancia cero ante la corrupción rampante que afecta a gran parte de las estructuras públicas y privadas de la economía, la policía, la judicatura y la administración mexicana. Prosigue en el país – con éxito relativo, por no decir sin éxito – la lucha contra la pobreza: de acuerdo con las estimaciones del propio Gobierno, el 40 % de la población es pobre y el 18 % es extremadamente pobre.

El Gobierno ha seguido, en general, una política económica ortodoxa, que hasta hace bien poco le estaba dando buenos resultados. México, con ciento cinco millones de habitantes, la mayor nación entre las que hablan nuestro idioma, es la segunda economía más grande de América Latina. Tiene muchos recursos naturales, un clima amable, un litoral de más de 11.000 km. y una frontera de 3.000 km. de longitud con los EEUU, lo que representa la mayor y más amplia brecha de renta del mundo y explica el tremendo movimiento migratorio de mexicanos hacia el Norte. Como bien dice un corrido del famoso grupo “Tigres del Norte” titulado “Somos más americanos” que habla de los sentimientos de un emigrado a EEUU: “yo no crucé la frontera, la frontera me cruzó, América nació libre, el hombre la dividió…, yo soy la sangre del indio, soy latino, soy mestizo, y si a los siglos nos vamos somos más americanos que todititos los gringos”. Para los mexicanos los ocho estados que EEUU les usurpó – Texas, California, Nuevo México, Arizona, Colorado, Nevada, Utah y Wyoming – son cada vez más suyos. México es el país del mundo con mayor población emigrada al extranjero, principalmente a los EE.UU., lo que representa perder anualmente un gran capital humano con gran potencialidad productiva, aunque eso reduce la presión de la demanda de trabajo en el país. La regularización de los ilegales, que parece claro que el Presidente electo de EEUU propicia, y un posible acuerdo migratorio con EE.UU. son los temas candentes de la agenda bilateral.

La evolución del PIB mexicano depende mucho del comportamiento de la economía de los EEUU. Entre 2001 y 2003 la situación fue de casi estancamiento económico; en 2004 la economía volvió a crecer; en 2005 se mantuvo la tendencia, aunque a un ritmo menor por el impacto de la caída de la demanda de los EE.UU.; en 2006 el crecimiento llegó al 4,9 %; en 2007 fue del 3.2 %; en 2008 apenas llegará al 2 %; en 2009 la estimación es del 1 %; y sólo en 2010 se prevé que cambie la tendencia con una estimación de crecimiento algo superior al 3 %. El bajo crecimiento de este año y del próximo supone de hecho una recesión para un país en desarrollo que necesita tasas más acordes con el potencial de crecimiento de su economía para crear o simplemente sostener el empleo.

El valor de las exportaciones representó el 32% del total del PIB en 2007. Según el Banco Mundial, en 2007, la renta per cápita era de 8.340 dólares, la más alta en América Latina. La esperanza de vida al nacer era de 74 años, en 2006, la escolarización de los niños pequeños era del 98 %. México es ya una economía muy abierta, de las más abiertas del mundo, y ha mejorado su flexibilidad; con todo, aún queda mucho por hacer. Como decía el otro día en la conferencia que dicté desde Querétaro para dieciocho campus de la Universidad del Valle de México: de 181 economías analizadas por el informe “Doing Business 2009”, México ocupa el lugar 115º en facilidades para abrir un negocio, el 33º para conseguir permisos de construcción, el 141º para contratar trabajadores, el 88º en registro de propiedades, el 59º en obtención de créditos bancarios, el 38º en protección eficaz de inversores, el 149º en carga impositiva, el 87º en tráfico transfronterizo, el 79º en garantía de cumplimiento de contratos y el 23º en facilidades para el cierre de empresas. Para relativizar estos datos transcribo los del mismo informe para España, que no son mucho mejores: España ocupa el lugar 140º en facilidades para abrir un negocio, el 51º para conseguir permisos de construcción, el 160º para contratar trabajadores, el 46º en registro de propiedades, el 43º en obtención de créditos bancarios, el 88º en protección eficaz de inversores, el 84 en carga impositiva, el 52º en tráfico transfronterizo, el 54º en garantía de cumplimiento de contratos y el 19º en facilidades para el cierre de empresas. En conjunto España es el 49º del ranking en facilidades para hacer negocios y México el 56º. Los dos países tenemos trabajo si queremos que nuestras economías salgan con más facilidad de la crisis.

La inflación general anual en México subió en el tercer trimestre al 5.48 %; en el segundo trimestre era de 4.92 %. Aunque el menor crecimiento global y el descenso del precio del petróleo y el resto de primeras materias alivian esa tensión y se prevé una disminución de la inflación en 2009. Gravemente afectado por la brutal caída de la demanda a EEUU a dónde exporta muchas de sus manufacturas y por la caída de los precios del petróleo que también exporta significativamente, México afronta una etapa dura de ajuste que debe aliviar con inversiones públicas en infraestructuras para lo que ya tiene un ambiciosísimo plan, que ahora se enfrentará a dificultades adicionales para su financiación que esperemos que sepa resolver. Todo esto en medio de una lucha a muerte contra el narcotráfico, contra la delincuencia organizada, contra la corrupción y con el reto de disminuir la pobreza extrema y mejorar la educación y la salud. Además, por si fuera poco, tienen muchos desafíos institucionales que abordar en la organización política, administrativa, legal y judicial.

Pero México es un país extraordinariamente joven y dinámico que está en plena transformación. Los menores de 15 años son el 30 % de la población. En los próximos diez años ingresarán al mercado de trabajo casi un millón de mexicanos. La demanda de educación es cada vez mayor a todos los niveles. La edad media es de 30 años en 2008 pero pasará a 43 en 2050. Los cambios en la pirámide de población durante los próximos treinta años serán tremendos. Entre 2008 y 2050, la proporción de los menores de 15 años en la población total disminuirá de 30 a 17 %. Y el porcentaje de población en edad laboral llegará al 65.0  % en 2020, para descender a 62.0 % en 2050. La tercera edad – 65 años o más – pasará del 5.6 % en 2008 al 21.2 % en 2050.

Esperemos que al Presidente Calderón le vaya bien en la gestión de estos retos. Hasta ahora valor no le ha faltado. Los mexicanos siempre han sido valientes. La vida reserva lo mejor que tiene para aquellos que esperan más de ella. ¡Qué no les falte la esperanza a los hermanos mexicanos; que, si se lo proponen, podrán con todo!

¡Viva México!

Ciudad de México, 12 de Diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, de 2008.

LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN EN MÉXICO

Ayer fue el día mundial contra la corrupción. En México, bajo el mandato Felipe Calderón, se ha sancionado a más de once mil funcionarios por mal uso de los fondos y recursos públicos, con multas por cuatro mil millones de pesos, en un año. Además de las sanciones, se recuperaron más de 2.600 millones de pesos.

Petróleos Mexicanos (Pemex) Distribuidora e Impulsora Comercial Conasupo (Diconsa), aduanas y las áreas de la administración vinculadas con la construcción de obras públicas, son las más sensible a la corrupción.

Se ha puesto en marcha un programa “tolerancia cero”, de cuatro años, para hacer frente a la corrupción. Ni corrupción, ni sobornos, ni extorsión, ni trampas, ni tráfico de influencias ni amiguismo.

Casi la mitad de los ciudadanos utilizan la mordida para agilizar procesos en el país. Para hacer una campaña de anuncios anticorrupción, hace cuatro años, la Secretaría de la Función Pública (SFP) hizo una encuesta:  el 47% aceptaron que incurren en mordidas; sólo 24.9% consideró que el asunto más grave por resolver es la corrupción, mientras que para el 20.4%  estas conductas forman ya parte de su cultura.

Este es un asunto capital. Se calcula que cada mexicano gasta el  8 % de sus ingresos en alimentar la corrupción. Y lo peor no es ese coste directo, el coste de la corrupción es como un iceberg: sólo alcanzamos a ver la parte que sale del agua; el coste de la corrupción es, sobre todo, el coste de la ineficacia que introduce en el sistema al asignar los trabajos y los contratos no a los más eficaces sino a los que tienen mayor habilidad para corromper. La corrupción siempre tiene dos culpables: el que se deja corromper y el que corrompe.

Ojalá que este programa tenga éxito; Felipe Calderón ha dado muestras de coraje para abordar los problemas de su país por mucho coste que suponga para él y para su Gobierno.

No sólo es en México donde hay corrupción; ya hemos hablado otras veces de la corrupción en España y hoy nos desayunamos con el Gobernador de Illinois que, incluso, ha tratado de lucrarse de la decisión de nombrar al sustituto de Obama, que es una decisión suya.; quería dinero, una embajada, un puesto en Washington o un trabajo bien remunerado para su esposa  a cambio. Parece que esa no fue la única ocasión en la que trató de lucrarse desde su cargo. ¡Aún no ha dimitido!

¡VIVA MÉXICO! Y ¡GRACIAS, MÉXICO !

Ayer José Bono, en nombre de todos los españoles, agradeció al presidente de México, Felipe Calderón, la acogida a más de 30.000 españoles que se exilaron tras la Guerra Civil. Entre ellos estaba mi tío abuelo Roberto Fernández-Balbuena, reconocido pintor, que fue Subdirector Ejecutivo del Museo del Prado y Presidente de la Junta de Incautación de obras de Arte con la República, contribuyendo desde ese puesto a salvar mucho de nuestro patrimonio, en esos terribles días. El tío Roberto trabajó junto a mi abuelo, Gustavo Fernández-Balbuena, el mejor arquitecto de su generación a juicio de Giner de los Ríos, en su estudio, en el Madrid de los años 20 y primeros 30. Gracias a México por él y por todos los que fueron acogidos generosamente por este país hermano.

Ahora mi hijo Gustavo vive en México con su familia, desde hace años, y, claro, viajo a menudo aquí a ver a mis nietos mexicanos…, bueno, a mis hijos también vengo a verlos. Eso me permite disfrutar de la hospitalidad de esta gente increíble. No hay ningún país en el mundo en el que un español se sienta más en su casa que éste. Yo aquí, para los amigos mexicanos de mis hijos, con los que me encanta departir -platicar dicen ellos-  soy D. Gus -me encanta-. También tengo muchos alumnos mexicanos cada año. ¡Vamos que me siento muy cercano a México!

Pero quiero contaros algo más sobre México, desde el punto de vista de las relaciones comerciales con España. México es la mayor economía de Latinoamérica, la decimocuarta del mundo y crece fuertemente. Yo puedo ver, en mis frecuentes visitas, el progreso en la calle. Es una de las economías más abiertas del mundo, con un índice de apertura de más del 50 %. España es el segundo país proveedor de la UE y el décimo entre todos los del mundo. Pero somos el 2º inversor en México, sólo por detrás de EEUU. En 2007, por vez primera, la inversión europea en México superó a la estadounidense, gracias al liderazgo de España, cuya inversión acumulada ronda los 30.000 millones. Las exportaciones españolas, que sólo suponen el 1,42 % de las importaciones de México, han crecido fortísimamente en el pasado reciente -casi el 70 % entre 2000 y 2005, y un 27,6 % en 2006-.

El Presidente Calderón piensa que España es un socio estratégico para México y piensa en atraer fondos para financiar su Plan de Infraestructuras, -30.000 millones de euros anuales, durante los próximos cinco años-. México ha crecido un 3,7% en el primer trimestre de este año, “a pesar del estancamiento económico mundial y especialmente de Estados Unidos” y quiere “reducir la dependencia” de EEUU –dice sin disimulo Calderón-.

¿Os sorprende lo que os cuento? Tenemos un futuro con inmensas posibilidades para España en México y para México en España.

Gustavo Mata

Santiago de Querétaro, Querétaro, México, 12 de Junio de 2008