El blog de Gustavo Mata

Estrategia: Las reglas del juego en los negocios

¿DERECHA O IZQUIERDA?

Un artículo muy recomendable de Stiglitz que podéis consultar:

http://www.elpais.com/articulo/semana/quieren/crecer/giren/izquierda/elpepueconeg/20080907elpneglse_6/Tes/

Crecer no tiene que suponer necesariamente aumentar la desigualdad, aunque se elimine la pobreza. A mí me resulta más confortable un mundo menos desigual que el que tenemos.

La solidaridad da felicidad a todos, no sólo a los que reciben. Por ejemplo es más rentable – porque costar cuesta lo mismo – pagarle un máster en una de las mejores escuelas de negocios a alguien capaz, que mantener a un delincuente un par de años en la cárcel. Y hay mucha gente capaz que acaba delinquiendo por falta de oportunidades reales de integración. Es sólo un ejemplo, no me elevéis a categoría una simple anécdota. Insisto, no es más que un ejemplo, pero espero que os haga pensar.

Claro que lo que tenemos aquí  representando a la derecha y a la izquierda ni es derecha ni es izquierda.

9 Comentarios

  1. Hola a todos,

    No entiendo la conclusión con la que se cierra el artículo que nos muestra Joseph E. Stiglitz.

    “Hoy en día, la izquierda, a diferencia de la derecha, tiene un programa coherente, que ofrece no sólo un mayor crecimiento, sino también justicia social.”

    No creo que esta área debiera ser un asunto de derecha o izquierda. El crecimiento no ha de implicar desigualdad y, esa debe ser la meta, lograr alcanzar un desarrollo sostenible con independencia de la persona y partido que tome las decisiones. Preferiría que en vez de buscar un giro en una dirección, el artículo buscara remover las conciencias de ambas direcciones ideológicas en pro del mismo objetivo de sostenibilidad.

    Un saludo!

  2. Tal vez se entienda mejor fijándose en que se refiere a USA: derecha republicanos e izquierda demócratas, o mejor Bush vs. Clinton.
    Saludos.

  3. Querido maestro:

    Tengo bastante escepticismo acerca de los programas políticos que promueven «A» o «no-A», y la diferencia clásica entre derecha e izquierda se ha perdido, espero que no como el tesoro de la reina de Saba, en el limbo de las etiquetas de reunión.

    La izquierda ha perdido el norte y no presenta ningún programa consistente con la erradicación de la pobreza o la igualdad.

    La derecha es fiel a sus principios de «propiedad privada» y «laissez faire» en esos juegos de mercado que, para algunos estúpidos como yo, asignan recursos mediante la usurpación y la avaricia.

    Desde luego, los partidos políticos y los representantes de éstos, esos teleñecos, no hacen más que adecuar sus programas y mensajes a aquellas preocupaciones que tienen las sociedades. Son mensajes y no proyectos y vienen y van como el viento y el sesgo de las encuestas.

    Finalmente, no hay ningún roadmap para terminar con la pobreza, porque eso conllevaría a una drástica redistribución de riqueza, y donde hay «propiedad privada» hay egoísmo y de una suma de riqueza dada, una repartición arrastraría una mengua en aquellos más favorecidos.

    La izquierda, el socialismo, ha perdido su marchamo «revolucionario» social. Desde todos los medios de comunicación se manipula a la sociedad para convertirlos en fieles consumidores. Nuestro aprecio por «las cosas» supera con creces el aprecio por «las personas». Es denunciable que la publicidad y las modernas técnicas de ingeniería psicológica están al servicio exclusivo de los «tenderos» y no de las «causas».

    Al perder su característica revolucionaria, la izquierda no da miedo, ni respeto. El terror a la izquierda, a la desamortización, al movimiento socialista internacional era la fuente de equilibrio entre el cártel financiero-empresarial y el mundo del trabajo. Existía una fricción real y ésta se ha apagado como una vela a golpes de documentales sobre los gulag. Fuera de las relaciones dialécticas de fricción, no existe más que una realidad. Es como si el sol y las estrellas se hubieran apagado, y la luz nunca hubiera existido.

    Las voces de los muertos, en esta sociedad narcotizada, se escucha más que las voces de los pobres. Éstos no interesan ni al electorado, ni por supuesto, a los políticos. Su causa es para «Don Quijotes».

    Las nuevas generaciones tendrán que ajustar cuentas con sus conciencias. Dejamos un mundo vacío y extraño. Nos comportamos como arañas de patas diminutas y hambre insaciable. nada en el mundo del mercado/consumo puede satisfacer la necesidad humana más primordial: Amar a nuestros semejantes.

    Queda estigmatizado, terrorista intelectual
    Bochorno de quienes le conocen, terror
    para toda Europa

    Lord Daven

  4. Querido profesor,

    Tengo un comentario sobre productividad en un artículo anterior que precisa de su aquiescencia para poder ver la luz a otros ojos que no sean los propios.

    Gracias y un fuerte abrazo

    David.

  5. Sobre la diferencia entre G.W.Bush y Bill Clinton

    http://www.youtube.com/watch?v=3ReXnutSUF4

    Ideology vs Philosophy.

  6. Esta realidad simbólica en el milagro liberal se pronuncia en los principios de Libertad-Igualdad-Fraternidad. El ideal democrático y racionalista juega también en él a posteriori. Digamos que se ha producido la revolución, por ejemplo el ideal napoleónico luego del estrictamente burgués, y ahora se debe construir la legitimidad de un Estado llamese nacionalista o centralista y descentralizado. Las diferentes opciones pluralistas que pugnan al poder es lo que da inmediatamente la legitimidad democrática al sistema.

    Pero a veces se olvida todo lo que ha quedado atrás, todo el sacrificio realizado casi siempre por el pueblo desposeído.

    La filosofía de las Luces encontró un buen mito igualitario, un buen sistema de igualdad de oportunidades basadas en la creación y redistribución de la riqueza.

    Hoy día los políticos de distinto signo ponen en sus discursos énfasis en la educación y en la política de empleo. Cuestiones que se han eternizado y en las que no hemos avanzado suficientemente.

    Pero por otra parte una gran masa de trabajadores llegan como inmigrantes y resucitan el gran temor burgués del peligro social del desposeído que necesita creer en ese ideal y crecer con él. Pero esta clase social trabajadora es asimilada pues también alimenta el sistema de pensiones y se le permite la entrada legal con ciertas restricciones.
    Napoleón recreó a un Justiniano imaginario también.

    Cuando veo a los políticos hablar nos damos cuenta de que no hay un buen mito real que nos una, un gran ideal por el que todos podamos luchar juntamente.

    Nos hemos cargado la familia, el matrimonio, la religión, los valores de la educación, todo se mide a partir de ahora por el único sistema del capital y los medios de producción.

    Por tanto la verdadera familia es el trabajo y después el capital.

    ¿Cómo el rebelde es traducido?, ¿vuelve la revolución loco?

    El gusto por los signos exteriores de la etiqueta y el prestigio es acompañado a menudo por un ostentoso desapego al dinero. Actualmente esa gran ostentación de tener las manos limpias todavía es tenida en cuenta.

    Una buena ciencia del poder pasa hoy día por la Ley y por la sumisión a ésta.

    Los juristas casi únicamente ellos saben por experiencia esta verdad, consideran como despreciable el discurso revolucionario, saben que la cuestión de decidir la más ínfima cuestión genera inmediatamente un sufrimiento en los sujetos que se reúnen, que cualquier insólita proposición es rechazada o revisada según un procedimiento estipulado para alivio general.

    La rutina, el papeleo, el pago de cualquier tasa, por ejemplo, es, en realidad, una simplicidad lógica; su conjunto proviene de un ritual arcaico cuyo mantenimiento asegura la transmisión de ley, no es una invención de idiotas, sino un ceremonial para mantener la sumisión.
    ~

    Aquí se da cuenta de alguna alegoría tradicional, de los beneficios de una Felicidad de una sociedad de conjunto, frente a la ocultación de un salvajismo -reemplazado por un subdesarrollismo- así como de un ideal aristocrático o tradicional que se encuentra también borrado y de cuyo discurso se habla a medias palabras.

    Así es como yo hablo de derecha y de izquierda, con medias palabras.

    ~
    La legitimación del orden institucional se ve en la necesidad de poner una valla al caos. Toda la realidad social es precaria, todas las sociedades son construcciones que enfrentan el caos. La constante posibilidad de terror anómico se actualiza cada vez que las legitimaciones que oscurecen la precariedad están amenazadas o se desploman. El temor que acompaña a la muerte de un rey especialmente si acaece con violencia repentina expresa este terror y lo trae desde el caos hasta una cercanía consciente.

    Con el terror no hemos conseguido sino reproducir el mismo modo de terror. Y el mismo orden se ha reestablecido.
    Es mejor volver al proyecto inconcluso de la razón aunque cueste decirlo y entenderlo de la razon ilustrada, y desde ella acometer los cambios.

    Los seres humanos encuentran su liberación y emancipación en el mundo moral, que el ser humano busca la autodeterminación, la ilustración y el esclarecimiento, pero tal vez la psicología que lo fundamenta no está bien adecuada con las pasiones, no se trata de liberarnos de ellas, sino de aceptarlas, de remodelarlas en favor de nosotros.

    No podremos liberarnos totalmente del egoísmo pero sí a traves de nuestra experiencia biográfica vamos dejando de él lo que sería una acumulación sinsentido y vamos aligerando nuestro equipaje para poder vivir junto con los demás.
    ~
    ¿Qué otra cosa quieren las estructuras societarias viejas sino disminuir nuestras inquietudes por medio del terror y revigorizarnos triturándonos?

    Mucho cuidado porque el terror siempre ha venido de arriba y no desde abajo.

    Y hoy dia para infundir miedo se sigue hablando de los “terroristas”. Los poderes sociales sacrifican como terroristas a los que todavía tienen el coraje de delatar la represión.

    Cuando los pueblos viejos adoptan una ideología se les embota, mientras les dispensa esa pizca de fiebre que les permite ese ligero empujón de lo ilusorio…

    ¿Utopía, divagación o barbarie?

    Es muy poco lo que sabemos de los fundamentos modernos del Estado, porque esconde una gran amenaza de terror, y porque hoy día hemos alcanzado un nivel de desarrollo que cualquier idea o ideología está permitida, pero nada de eso es así en su verdadero anclaje cultural.

    La cultura europea es una mezcla de pueblos.
    Sí, pero lo importante es darse cuenta de cómo esta creencia multicultural ha sido debilitada en favor de la otra, la de una Europa nacida de la escolástica aristotélica-medieval, de la cristiandad, donde obtienen el fundamento asímismo los modernos estados nacionales (centralistas y descentralizados), y como a partir de aquí se vuelve a dirigir la mente en una unidad de impulso.
    Y tal vez porque esto ha dado resultado a lo largo de la historia y de la economía de la historia en la construccion de una civilizacion grande.

    “Jamás el espíritu dubitativo, aquejado del hamletismo, fue pernicioso: el principio del mal reside en la tensión de la voluntad, en la ineptitud para el quietismo, en la megalomanía prometeica de una raza que revienta de ideal, que estalla bajo sus convicciones.

    ¿Qué es la Caída sino la búsqueda de una verdad y la certeza de haberla encontrado, la pasión por un dogma, el establecimiento de un dogma?

    De ello resulta el fanatismo ‑tara capital que da al hombre el gusto por la eficacia, por la profecía y el terror‑, lepra lírica que contamina las almas, las somete, las tritura o las exalta… No escapan más que los escépticos (o los perezosos y los estetas), porque no proponen nada, porque ‑verdaderos bienhechores de la humanidad‑ destruyen los prejuicios y analizan el delirio” (cito a Cioran).

    Pero hoy día se juega con la “creencia” que esconde otra forma de juego y de poder mas sofisticada.

    El logos es «invisible» y por eso se produce esa «sublimación» en el hombre, significa ver con la mente.

    Y a partir de ahí viene todo lo que es jugar con la «creencia» y la magia de las palabras. Tema al que me gustaría dedicarme.

    Pero a pesar de esa operación de sentido que juega por la «creencia» siempre es necesario que haya un «terror» por detrás, porque juega una economía del poder, siempre, en la creencia. Hoy día por tanto el Estado es el primero que juega con el terror.

    No actúa: padece; si se vuelve hacia la idea de tolerancia, no encuentra en ella el excitante que necesita. Es el terror quien se lo proporciona, lo mismo que las doctrinas de las que es desenlace. ¿Que él es la primera víctima? No se quejará. Sólo le sucede la fuerza que le tritura.

    Querer ser libre es querer ser uno mismo; pero él ya está harto de ser él mismo, de caminar en lo incierto. Así se lanzará de cabeza en cualquier mitología que le asegure la protección y la paz del yugo.
    Y aquí parece que estoy hablando de una potencia y de un imperio que nos ha hipotecado a todos con los créditos subprime.

    Declinando el honor de asumir sus propias ansiedades, se comprometerá en empresas de las que obtendrá sensaciones que no sabría conseguir de sí mismo, de suerte que los excesos de su cansancio reforzarán las tiranías.

    En nombre de una utopía de pacotilla, en enterrador del intelecto y, persuadido de hacer un trabajo útil, prostituye el «estupidizaos»1, divisa trágica de un solitario (blas pascal).

    Y aquí ya no sé si hablo de izquierda o de derecha o me pierdo. Estas palabras son muy fuertes pero esconden una gran verdad.
    ¿Qué le pedimos al que ya no tiene fuerza, al oprimido? ¿Que se rebele pero a cambio de qué?
    ~

    Ishtar, ex-legista

  7. Gracias Daven por tus siempre interesantes aportaciones.

  8. Ishtar querida, gracias por tus reflexiones.
    Hay que ser escéptico sin caer en el nihilismo ni en el cinismo.
    La sociedad no me gusta y lucho por cambiarla desde una perspectiva pargmatica con un objetivo utópico. La revolución no es arrasar con todo para construir algo tal vez más aberrante aún, la verdadera revolución es evolutiva; consiste en plantear reformas a lo que haya que sean irreversibles (esto último es de Afonso Guerra en su éltimo libro; Guerra está mejor como intelectual que como político de trinchera).
    Un saludo muy cordial y de nuevo gracias.

  9. Perdón Gustavo ¿Cómo se titula ese libro de A.Guerra?

    Siempre me ha gustado leer al «Ché» Guerra, es un hombre de envidiable envergadura intelectual y capaz de realizar planteamientos alternativos interesantes.

    También me gusta como político de Trinchera, es un digno sucesor de «Gila» y un maestro del humor «grotesco».

    Un fuerte abrazo, revolucionario no estacionario

    Ché Navarro

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