El blog de Gustavo Mata

Estrategia: Las reglas del juego en los negocios

EL MEJOR JEFE QUE HE TENIDO

Publicado en Executive Excellence

Mi mejor jefe aguantaba muy bien la presión, incluso creo que trabajaba mejor con presión que sin ella; como dicen ahora: le iba la marcha. Él confiaba ciegamente en sí mismo y se mantenía siempre sereno ante las dificultades. Cuanto peores eran las circunstancias, más tranquilo estaba. Sabía ser frío.

Estaba totalmente orientado al resultado, era muy competitivo; la verdad es que lo que más le motivaba eran los retos. Tenía una atracción fatal por lo nuevo, por lo que se estaba formando; vivía hacia el futuro y estaba siempre abierto a atacar nuevas metas; era como si el pasado, para él, no existiera.

Sabía bien lo que es ser eficiente y a mí me enseñó lo que era; “ya sé que no tienes tiempo de hacerlo bien, pero, piensa: ¿cuanto tiempo necesitas para hacerlo?”. También me enseñó a ser responsable; decía: “¿sabes qué es ser responsable?: asumir las consecuencias de lo que haces”. Él, desde luego, lo era. Aprendí también de él a fijarme objetivos; repetía a menudo: “nunca nadie consiguió nada sin proponérselo; a veces algunas personas que se lo proponen no llegan, pero, la verdad, eso no importa tanto como intentarlo”.

No le gustaba oír que era muy trabajador, pero lo era; tenía una gran capacidad de trabajo y una enorme capacidad de concentración en su tarea. Puede que su característica más notable fuera la persistencia; no se desanimaba nunca frente a los contratiempos o reveses: “inténtalo de nuevo, no se suele lograr algo extraordinario a la primera; la mayor parte de la gente que triunfa lo hace después de fracasar por lo menos una vez”, me solía decir.

Terriblemente auto crítico; tanto que entre los más cercanos era común oír: “es imposible oír a nadie hablar tan mal de sí mismo”. Muy inteligente e ingenioso; muy curioso; casi todo llamaba su atención; decía: “así es como aprenden los niños: gracias a su curiosidad”. Él daba constantemente muestras de su tremenda e insaciable curiosidad.

Era muy creativo; siempre encontraba una forma nueva de hacer las cosas. Otra frase suya: “sé que con buenos medios se consiguen buenos resultados, pero los ingeniosos deben saber cómo conseguirlos sin ellos”. Eso era ser creativo, según su visión. Siempre prestaba mucha atención a los detalles; decía que “la diferencia suele estar en los detalles”.

Sabía ser un gran motivador y también cómo auto motivarse. Reconocía que la motivación de todo el equipo era algo que dependía de él, y se dedicaba cada día a mantener la ilusión de todos; pero él no necesitaba que nadie le motivara; me recordaba a Óbelix: era como si él se hubiera caído de niño en la marmita de la poción mágica de la motivación y ya no necesitara más dosis.

Tenía un gran sentido del humor: “sólo los incompetentes están tristes y con cara de preocupación”, decía, y también tenía sentido de la propiedad: “créete que el negocio es tuyo, tanto si lo es como si no; no hay otra forma de triunfar”.

Exigía a todo su equipo lealtad extrema; aprendí con él que la lealtad no es sustituible por nada: “con gente leal se puede abordar cualquier cosa, sin eso no se puede intentar nada”, decía. Me enseñó a no tener miedo: “sólo descubres las alturas si tienes el coraje de volar” o “la vida sólo se puede vivir de forma que merezca la pena hacerlo si no se le tiene miedo”, repetía de vez en cuando.

Todo lo hacía el equipo, o al menos eso nos hacía creer; él nos tenía siempre al tanto de la situación, de lo fundamental del trabajo: “si no entiendes para qué estás, finalmente, trabajando, es difícil que lo hagas bien”. Era integro y muy respetuoso con todos; su frase al respecto era: “trata a la gente como te gustaría ser tratado”. Pero eso no incluía ser blando. No dejaba pasar una. Además tenía mal genio, pero lo controlaba bien; era como si se enfadara con todo bajo su control; nunca se pasaba.

Quería estar al tanto de todo; decía: “no necesito que me deis las buenas noticias, esas me llegan solas, pero si algo no va bien tengo que ser el primero en enterarme”. Pero no era maniqueo: no le gustaban las clasificaciones de buenos y malos; él sólo pensaba en sacar el máximo partido de los recursos que tenía, en vez de pensar en lo buenos o malos que eran. Otra de sus frases: “si buscas culpas encontrarás culpables, pero si buscas causas tal vez encuentres soluciones”.

Tenía obsesión por la ética. Decía: “definir qué es ético es mucho más fácil que comportarse éticamente”, pero él era éticamente irreprochable; “tal vez un comportamiento poco ético te dé ventaja un rato, pero a medio y largo plazo es catastrófico, además eso no importa: la ética está por encima de la utilidad de ser ético”.

Se anticipaba: procuraba que las cosas ocurrieran, no esperaba a que ocurrieran; era muy pro activo. Sólo los que estábamos muy cerca nos dábamos cuenta de que le daba mil vueltas a las cosas antes de actuar; casi todo el mundo pensaba que improvisaba las soluciones, como si un ángel, en sueños, le dictara instrucciones para actuar; pero no era así, en absoluto: “antes de actuar, piénsalo otra vez”; “no hay problema que no tenga solución; aunque casi nunca se encuentra la solución fácilmente”; “cree en tu capacidad: si quieres que el futuro sea lo que sueñas, ¡atrévete a soñarlo!”; “sueña y verás como tus sueños se hacen realidad”.

Podría seguir añadiendo detalles, pero creo que ya me habréis entendido. Para terminar, una pequeña reflexión; ¿qué es lo que hace a los jefes excelentes?: el trabajo de los jefes consiste no en hacer sino en que otros hagan. Se trata de conseguir resultados a base del trabajo de los otros. Un grupo puede llegar a tener la suma del talento que tengan sus miembros, no más. ¿Cuál es la razón por la cual unos jefes sacan tanto partido de sus grupos y otros tan poco?: muy sencilla; los malos jefes no dejan que el talento de su gente aflore, lo agostan, impiden literalmente que se ponga en juego; los buenos jefes saben sacar todo el talento de su gente, no le ponen ni frenos ni trabas, hacen que sus colaboradores crean en sí mismos y promueven que la gente a su cargo exhiba todas sus capacidades. Creo que, por encima de todo, los Jefes excelentes son aquellos que son capaces de enseñar a sus subordinados a ser Jefes excelentes: el mejor Jefe que hemos tenido todos es, probablemente, el que más y mejor nos enseñó a ser Jefes.

Gustavo Mata

4 Comentarios

  1. Gregorio Pérez

    abril 9, 2008 at 5:09 am

    LA RECOMPENSA: Otro aspecto a tener en cuenta

    Este artículo sí me ha gustado. Es un compendio de todas las características que debe reunir un buen jefe.
    Añadiría un matiz relacionado con la motivación: La recompensa.
    Un buen jefe debe saber recompensar. Está más que demostrado que el hombre aprende mejor con recompensa que con castigo.
    Pero esto terriblemente no está muy extendido en las empresas. El trabajo hasta la extenuación, presión, supresión de vacaciones, bajo salario… hace que aunque haya un buen jefe, si no tiene capacidad para recompensar adecuadamente al trabajador, no se perciba correctamente.

  2. Milvia Orellana

    abril 16, 2008 at 8:30 pm

    Mi Mejor Jefe
    Cercana a Tintorero, Capital Nacional de la Artesanía Venezolana se encuentra la población de Guadalupe, cuyos habitantes desde hace varias décadas se dedican a la talla dando forma a la madera, para transformarla en hermosas e inimaginables figuras. Juan, el hijo menor de Don Pedro, comenzó a ayudar a su padre desde muy temprana edad en el taller de carpintería familiar, es ahí donde comienza sus primeros pasos en el arte de tallar la madera. Para Juan, no era nada fácil tratar de imitar la destreza de su maestro, su habilidad con las manos, la perfección de sus piezas y la energía que transmitía; sus obras eran reconocidas por todo el poblado. Juan se levantaba muy temprano todos los días para iniciar una ardua faena que le llenaba de orgullo y satisfacción, pero, que por mucho que trabajaba, nunca lograba darle la vida a la Vera, así como lo hacía su padre.
    -Padre?, Qué tengo que hacer para ser como tú?, Mis piezas no son buenas, yo no soy reconocido, Cómo le doy la vida a la madera? Pregunta preocupado Juan.
    – Hijo mío, responde Don Pedro, ya tú eres mejor que yo. Siembra que luego cosecharas todos los frutos en que has estado trabajado tanto, demuestra tu tenacidad y proyéctate al futuro con una vida ejemplar, da lo mejor de ti en cada labor que hagas y cada obra será una mejor que la otra, el reconocimiento es proporcional a tu esfuerzo, a la constancia y dedicación que le imprimes a cada tallado; es un esfuerzo valiosísimo el que estás haciendo, día a día, te he visto más desenvuelto, tienes habilidades innatas, tienes la energía que yo ya no tengo con la edad, aprovéchalas y cuando llegues a concentrarlas en un solo punto, no la sueltes, impregna todo lo que talles con esa fuerza interna y de esa manera le das la vida a la Vera.
    ..Milvia

    Mi mejor Jefe es Don Pedro, una persona integra, de valores, familiar, con buenos sentimientos, una fuente llena de conocimientos, experiencias y consejos valiosos, una persona que vive para darle felicidad a lo demás, un persona que enseña con su presencia y que hace que salga lo mejor de mí, me da fuerzas para emprender cualquier actividad que me proponga, me hace confiar en mi potencial, me corrige con mucho respeto y admiración, me motiva a ser una mejor persona y me hace saber que puedo llegar a ser todo lo que quiero.

    ¿Quién es Milvia? ..Pregunta luego de clases el Profesor Gustavo Mata
    Ella responde con mucha nostalgia: es una compilación de mi nonno, mis padres, el papá de un amigo..

  3. Milvia,
    Gracias por este interesante y emocionante testimonio sobre qué es ser un buen jefe. Parece que al fin, ser un buen jefe no es muy diferente de ser un buen abuelo, un buen papá, o, sencillamente, un buen tipo.
    Gracias otra vez

  4. Estimado Gustavo. Un muy buen artículo. Acabo de crear un grupo en Linkedin que persigue precisamente compartir testimonios y experiencias tan enriquecedoras y a flor de piel como este artículo tuyo. Te envidio por haber encontrado un jefe con tantas virtudes… es muy necesario que todo el mundo lo encuentre. Una guía personal en lo profesional.

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