El blog de Gustavo Mata

Estrategia: Las reglas del juego en los negocios

Las gestión empresarial en la crisis

Todo cambia, nada permanece; sólo el cambio es permanente”.

Heráclito de Éfeso, 450 años antes de Cristo.

Peino canas -menos de las que me gustaría porque se me ha caído mucho pelo- y ya he visto muchas crisis. Cuando las cosas van mal, muy mal, parece que nunca van a mejorar. Todos se desaniman. Bueno, casi todos. Justo cuando esa impresión es más generalizada hay una segunda o tercera derivada positiva de la variable en declive, que sólo algunos aciertan a ver, y la situación empieza a evolucionar positivamente. Para esos, las crisis son la mejor de todas las circunstancias posibles. También cuando la situación de bonanza dura y dura, justo cuando parece que esta vez la bonanza va a durar siempre, algo imperceptible cambia y todo se viene abajo con estrépito. Sólo algunos lo perciben anticipadamente, y cuando se desencadena la tempestad, ellos están seguros en un puerto abrigado. Los demás lloran.

Crisis, etimológicamente del latín crisis y, a través de éste del griego κρίσις, significa cambio brusco, momento decisivo, situación dificultosa. Crisis es cambio y cambio acelerado, también cambio imprevisible, cambio que crea dudas, que provoca perplejidad, que genera ansiedad, que produce desasosiego,…Pero, ante todo, para vosotros, la crisis debe ser algo que genere esperanza, ánimo, expectativas de mejora; una circunstancia frente a la que merece la pena movilizar el afán de logro, el deseo de triunfo, las ganas de tener éxito,… La necesidad agudiza el ingenio. Hay quien sostiene que κρίσις -crisis- viene de Kρινω, -cribar, discernir; separar la paja del grano-. No sé si es cierto, pero sí sé que en las crisis debemos cribar oportunidades y que la crítica y el criticismo Kantiano -que obliga a cuestionar las cosas y a cribar y discernir los conceptos- es el origen del progreso del conocimiento y de la ciencia.

Los viejos y los instalados solemos ver el cambio, en general y especialmente el cambio brusco, como una fuente de amenazas a nuestra estabilidad, pues pone en cuestión lo que ya hemos logrado, cambia las reglas de un juego para nosotros conocido y dominado en el que nos desenvolvemos con comodidad. Pero ¿y para los jóvenes? ¿Cómo debéis ver los jóvenes el cambio?: no tengo ninguna duda, el cambio, para vosotros, es la fuente de todas las oportunidades; mejor el cambio profundo que el cambio sosegado; las crisis son vuestras amigas, las que os van a permitir posicionaros mejor.

Suelo decir que el cambio es la primera materia con la que trabajan los directivos. Si nada cambiara ¿haríamos falta? Cuando los entornos apenas cambian y el cambio es previsible cualquiera sirve para dirigir. Por eso, en estas etapas y en esos contextos, es cuando se suele nombrar a validos, parientes y toda suerte de recomendados para dirigir. Cuando el cambio se acelera y se hace menos previsible, más profundo, más impactante, más global es cuando hace falta verdadero talento para dirigir, para saber anticipar el cambio, para lograr posicionarse adecuadamente ante él. Por eso, en tiempos de crisis, sólo los que tienen talento son promovidos a los puestos clave. Los que tiene talento y que además sean optimistas, los tristes no sirven para nada.

¡Enhorabuena a los talentosos! ¡En la crisis vais a tener más oportunidades que nunca!

5 Comments

  1. Amigo Gustavo, (lo de amigo es una licencia que alegremente me permito), leerte eleva el ánimo.
    Sin duda debes tener razón y los tiempos de cambio son tiempos de nuevas y distintas oportunidades. Aprender a descubrirlas y tener los arrestos para ir tras ellas constituye la diferencia.
    Sé bien lo que me digo, puedo garantizarlo.

    Quizá sea la hora de emprender aprovechando la coyuntura actual.
    Tomando como punto de partida la percepción generalizada de inseguridad y encarecimiento paulatino de la energía en todas sus modalidades, tal vez fuese un buen momento para impulsar una empresa que permitiese a las familias autoabartecerse.
    Imagino un proyecto sencillo, amortizable en el corto-medio plazo, sin obras demasiado incómodas… En resumidas cuentas, proponer al cliente por ejemplo instalar una estufa de biomasa asociada a un pequeño molino eólico generador con el auxilio de unas placas fotovoltaicas. Todo ello tamaño doméstico y haciendo saber al cliente que la gestión de las subvenciones estaría incluida en el proyecto.
    Tal vez puede parecer ciencia ficción, pero me pregunto cuantas familias propietarias de una casa, unifamiliar, adosada, chalet… no se plantearían la utilidad práctica de convertirse en casi autosuficientes mientras el debate acerca de la dependencia energética del país y sus consecuencias sobre los bolsillos está pasando factura.
    Es lógico pensar que quien se atreva con la empresa podría tener éxito. Yo llevo mucho tiempo hablando con mis vecinos de urbanización acerca del particular y hay algunos que incluso plantean unirse para alcanzar la financiación de un proyecto en esa línea.
    Hay algunas otras propuestas que aprovechan la sensibilidad que genera en “la masa” una crisis como la que vivimos.
    Lo de la financiación ya es harina de otro costal.

    En fin, me lío con mis devaneos y me olvido del motivo que me ha impulsado a escribir; Gustavo realmente tu optimismo es contagioso y tu percepción de la realidad envidiable. El tuyo es el “talante” que de verdad hace falta en este país, especialmente ahora. ¿Crees que habrá alguna posibilidad de que los políticos se contagien y abandonen su mediocre discurso continuista?

    ¡Me has alegrado la tarde!. Recibe un abrazo afectuoso.

  2. Pablo de Tarso

    julio 15, 2008 at 5:05 pm

    Cuando el agua está turbia, no te cambies de orilla. (creo que ya me dijeste lo mismo con otras palabras Gustavo). Así están reaccionando en general los gestores empresariales, reduciendo costes, mirando todo con lupa y limitando pasos en terreno peligroso. Toda una gran oportunidad que deja paso a nuevos emprendedores que se atrevan a arriesgar algo más. Al mismo tiempo, un buen momento para centrarnos en lo que sabemos hacer mejor, aprender de errores, pensar y replantearnos el futuro de las empresas. Un cambio necesario que nos hace mirarnos en el espejo y analizarnos. Con los políticos está costando, pero ya van reaccionando. Que se pongan las pilas porque les van a caer piedras de todas partes como sigan así.

    Gustavo, muy divertida tu definición de LARGO PLAZO en la radio el otro día.

    Saludos

  3. Álvaro, amigo, me encanta tu comentario. Si haces feliz a alguien, aunque sea un rato, merece la pena haber vivido, dicen. Me encanta levantarte el ánimo.
    Lo que me comentas es aún una idea, lo que yo llamo una ocurrencia, para que pase a ser un proyecto hay que formalizarla.
    Un arquitecto que tiene una idea está bien, por ahí se empieza, pero eso no es aún un proyecto. Hay que llevarlo a los planos y especiificarlo todo. El proyecto es una realidad virtual. Con ellos se puede hacer la realidad.
    Eso es el análisis estratégico. Formalizar la ocurrencia para que sea un proyecto. Si se puede formalizar se puede realizar, si no es dudoso que se pueda, o tal vez imposible. Léete las notas técnicas y luego te regalaré una dedicada a cómo se hace el análsisi para lanzar un nuevo proyecto. ¿Te animas? Quiero poner unas miniclases en video en el blog con el mismo temario de las notas técnicas. Creo que lo haré pronto. Puede que te ayuden.
    Un saludo.

  4. A río revuelto ganancia de pescadores. Sólo que además de percibir qué pasa antes que los otros hay que tener el arrojo de decidirse después.
    Lo del largo plazo es así, pero parece que la gente no estudió bien la micro. Largo plazo en un sector es el tiempo necesario para que todos los costes sean variables. Pese a quien pese. Eso es el largo plazo en cada caso.
    Saludos y gracias por seguirme en la radio aunque ese día se me olvidó anunciaros que iba a ir.

  5. Estimado Gustavo, una crisis es como un incendio forestal, a primera vista está todo muerto pero en el fondo las llamas has purificado el bosque, matando virus, bacterias y otros causantes de enfermedad en los árboles. A la vez las cenizas abonan la tierra. Pero debajo subyacer las raíces vivas y las semillas que darán vida a un nuevo bosque sano y rejuvenecido.

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