¿Por qué?:

1. Porque, por haber estado tomando dinero prestado del exterior, más que comprando activos, no se ha contaminado apenas por los productos estructurados que vendía la banca de inversión estadounidense; productos de alta rentabilidad y de enorme riesgo, como vemos ahora, pese a que habían sido calificados bien por las agencia de rating -. Nuestro déficit exterior que necesitaba una creciente financiación obligaba a endeudarse. “No hay mal que por bien no venga”

2. Por la excelente supervisión del Banco de España – en términos relativos a otros Bancos Centrales – que supone:

a. exigencia de rentabilidad a la banca en sus operaciones ordinarias

b. exigencia de provisión de pérdidas para el caso de que aumentase la morosidad – como está ocurriendo, aunque de momento no tenga un nivel excesivo –

c. exigencia de alta relación de recursos propios.

3. Además porque nuestro Fondo de Garantía de Depósitos es uno de los más sólidos de la Eurozona

En conclusión, la banca española está preparada para afrontar la situación. Pero se ve afectada seriamente por las dificultades que hay en los mercados financieros internacionales que han dejado de funcionar.

Los retos que han de afrontar son:

1. Falta liquidez de las entidades, se refleja en los mercados interbancarios y además  en que los tipos de interés de las operaciones interbancarias a corto y medio plazo son muy altos.

2. Está poco contaminado por la crisis internacional, pero tiene su propia crisis hipotecaria. Hay un gran incremento de la morosidad, aunque siga estando en niveles razonables y provisionada.

3. El sector inmobiliario está muy endeudado con la banca.

La gestión de la liquidez, de la morosidad y de los riesgos con el sector inmobiliario son claves.

Los problemas empiezan cuando la banca no se fía y no presta dinero a los clientes, y se hacen graves de verdad cuando los clientes no se fían de los bancos y se llevan sus ahorros para ponerlos a buen recaudo. El problema es de confianza en el sistema.

¡Uff, la que está cayendo!