El blog de Gustavo Mata

Estrategia: Las reglas del juego en los negocios

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MADRID, CAPITAL PETROLERA DEL MUNDO

El petróleo se acabará en un horizonte temporal contemplable. La producción y las reservas no aumentan tanto como la demanda, impulsada más por el crecimiento mundial y el de los los grandes países emergentes -China e India-. Es natural que suba. ¿Pero tanto?

En la subida de las primeras materias y singularmente en la subida de los precios del barril de petróleo tiene mucho que ver la cantidad de dinero que hay en circulación. Para evitar un derrumbamiento de las bolsas y un parón brutal de la economía o sea un crash como el del 29, tras el estallido de la crisis de las subprime la Reserva Federal inyectó salvajemente dinero en el sistema. El Banco Central Europeo acompañó en el movimiento haciendo lo propio. Eso salvó la situación que podría haber sido mucho peor. Pero ahora ese dinero presiona al alza los mercados. A falta de rentabilidad en las bolsas de valores especulan en los de primeras materias. Es un clásico como podéis ver en este artículo de JC 10. Bajar los tipos estimula más la inflación. Subirlos, pese a que no es popular es la terapia anti inflación adecuada, y limitar el dinero en circulación también.

Los países productores de petróleo dicen -no sin razón- que la subida es un fenómeno especulativo y no quieren subir la producción, lo que aflojaría las tensiones sobre los precios. Los países consumidores, aunque a estos precios bajemos el consumo a corto plazo y sobre todo busquemos alternativas al petróleo a medio y largo plazo, estamos sometidos a una tensión tremenda en nuestras economías.

Esta semana ambos grupos de interlocutores estarán en Madrid hablando del tema.

A ver qué acuerdan.

Si queréis más información leed algo de esto.

Aquí también hay muy buena información.

ESTAMOS EN CRISIS Y AL BORDE DE UNA RECESIÓN EN LA QUE PROBABLEMENTE ENTREMOS EN EL PRIMER TRIMESTRE DEL AÑO 2009

Cuando las situaciones son difíciles, templar gaitas no sirve de mucho. Ser bondadoso, no es lo mismo que ser bueno. Puede que sea una de las peores formas de ser malo.

Los líderes políticos blandos no se ganan el aprecio de sus pueblos. Los buenos líderes son los que son capaces de proponer sacrificios para afrontar las situaciones de crisis.

Para eso, lo primero es llamar a las cosas por su nombre y no enredarse en disquisiciones dialécticas carentes de sentido. Estamos en crisis, es decir, en una “situación dificultosa o complicada” según el diccionario de la RAE; estamos al borde de una recesión, lo que según el citado diccionario es “una depresión de las actividades económicas que tiende a ser pasajera”: ojalá tenga razón la RAE y sea pasajera; según los economistas, la recesión es un crecimiento negativo del PIB durante dos trimestres consecutivos. Mientras tanto oímos cosas como que “la sobre aceleración de la aceleración de la caída de la actividad es severa”. Es decir, traduzco, “el frenazo de nuestra economía es de órdago; nos la estamos pegando”.

Las medidas anunciadas al comienzo de esta semana por el Presidente del Gobierno para atajar la situación son tan clamorosamente insuficientes que si no fuera por lo grave del momento parecerían una broma; en eso tiene razón el Sr. Rajoy. El Secretario General del PSOE hace unas manifestaciones hablando de no recortar “derechos”, como si así protegiera realmente a los más humildes de los efectos de la crisis. Negar la situación y hacer demagogia en tiempos así es una irresponsabilidad. El Vicepresidente Solbes da la impresión de no saber dónde meterse a la vista de la “tropa” – como diría Romanones – de gentes poco documentadas y escasamente solventes que le acompaña en el Gobierno y en el Partido que le sustenta. La oposición -bien gracias-, que acaba de volver de un sueño letárgico en el que ha estado sumida durante varios meses contemplando su propio ombligo, tratando de encontrar una salida a su situación que, todo parece indicar, finalmente no ha encontrado, sólo sabe mantener ese enfrentamiento dialéctico de nulo valor intelectual y escasa elegancia que fue el denominador común en la pasada legislatura. El Presidente Zapatero se ha contagiado del estilo y entra a las descalificaciones personales y a la bronca casi tabernaria en la que ayer se convirtió la última sesión de control al Gobierno en el Parlamento. ¿Hay alguien que sepa algo de economía en el PSOE y en el PP?; es su momento: ¡que les dejen hablar y debatir a ellos y los demás que estén atentos y procuren aprender algo! Hay que recuperar el Parlamento.

Mientras Bruselas nos previene del riesgo de entrar en déficits incompatibles, con el control a que estamos obligados por pertenecer al área euro, si no tomamos medidas serias de ajuste.

¿Nos vamos de vacaciones? ¡venga, vámonos, que es tiempo!¿Cómo será la vuelta del verano? Yo recuerdo muy bien como fue la vuelta del verano del 92. En ese Otoño los directivos y dirigentes emplearon más del 80 % de su tiempo en hablar, unos con otros, acerca de lo mal que estaba la situación; creo que este Otoño se batirá ese record.

¡Ay la que se nos viene encima!

ALGUNAS COSAS QUE SE PUEDEN HACER PARA SALIR ANTES DE LA CRISIS:

Según el ranking del informe Doing Business 2008 España es, entre 178 economías:

La que ocupa el 38º lugar en facilidad para abrir un negocio, igual que en 2007.

La que ocupa el 118º lugar en manejo de licencias, el 108º en 2007.

La que ocupa el 154º lugar en facilidades para contratar trabajadores, el 152º el año pasado.

La que ocupa el lugar 42º en facilidades, para registrar propiedades, el 41º el año pasado.

La que ocupa el lugar 13º en facilidades para conseguir créditos, el 12º el año pasado.

La que ocupa el lugar 83º en protección de inversores, el 81º el año pasado.

La que ocupa el lugar 93º en complejidad y carga del sistema impositivo, el 91º el año pasado.

La que ocupa el lugar 47º en facilidades para el comercio transfronterizo, el 43º en el año pasado.

La que ocupa el lugar 55º en garantías del cumplimiento real de los contratos, el 59º en el año pasado.

La que ocupa el lugar 17º en facilidades para cerrar una empresa, el 15º el año pasado.

Sonrojante.

Cuanto más flexible es una economía más rápidamente se adapta, mejor aprovecha la bonanza y sale antes de las crisis. Fijaos si tiene tarea el inactivo gobierno… y la desaparecida oposición. ¡A legislar! Pero para quitar burocracia inútil y reformar las leyes paralizantes. Necesitamos muchas reformas. ¡Qué trabajen los políticos en el Parlamento hasta que seamos un ejemplo para los demás países! ¡Exijámoslo, son nuestros empleados!

Os recomiendo que os descarguéis el informe completo y si tenéis algún amigo diputado se lo mandáis.


Gustavo Mata

NOTAS SOBRE LA CRISIS Y SUS CAUSAS

La situación económica española no se entiende sin entender la situación mundial. Estamos en una economía globalizada e interdependiente.

Te explico lo que, a mi juicio, está pasando.

PRIMERA CAUSA

Hay una causa primera y fundamental que es que durante muchos años hemos disfrutado de un alto crecimiento de la economía mundial. La economía tiene ciclos y a fases de crecimiento suceden fases de ajuste. Ahora tocaría la fase de ajuste.

La política monetaria, que cada vez es más sofisticada, como consecuencia de que en cada crisis y en cada fase de crecimiento los economistas aprenden más y más sobre la economía, puede, y de hecho lo hace, contribuir a alargar las fases de crecimiento y a acortar las de ajuste. La política monetaria clásica dice que si pones más dinero en circulación -inyectar liquidez al sistema, lo llaman ahora- y bajas los tipos de interés la economía se anima; si ésta se anima excesivamente –se recalienta- aumenta la inflación -suben los precios y eso es el peor impuesto para los pobres-; y para corregir la inflación lo que se debe hacer es drenar liquidez al sistema y subir los tipos de interés; que haya menos dinero en circulación y que éste sea más caro; a corto plazo eso genera muchos problemas, pero es la única forma de que a medio plazo se retome la senda del crecimiento con control de la inflación. El juego es sutil y se ve muy afectado por la confianza: si los entes económicos empiezan a desconfiar anticipan y acentúan las crisis y si empiezan a confiar o vislumbran que la situación va a mejorar anticipan la salida de las crisis.

Hemos disfrutado de tipos de interés históricamente bajos y de inflación históricamente baja. Todos nos hemos puesto a aprovechar la coyuntura. Eso ha dado lugar a que se hayan abordado inversiones poco rentables, por parte de entes poco solventes, comprado activos excesivamente caros, endeudándose a plazos excesivamente largos. Parecía que la bonanza nunca se iba a acabar -eso es lo que siempre se percibe justo antes de que se desencadene la tormenta, pocos son los que se atreven a decir que está a punto de pasar algo, y pasa, luego nos explican lo que pasó y por qué pasó pero nadie se atreve a pronosticarlo porque antes no se sabe con certeza nada- pero bruscamente se acabó. La pólvora estaba en el barril y estaba prensada, sólo le faltaba el iniciador, la espoleta; ¿cuál fue ésta?

Los bancos y otros entes financieros menos controlados, singularmente los americanos, habían dado demasiados créditos a gentes insolventes , además habían titulizado esa deuda y la habían vendido a otros -es decir, el que había recibido el crédito ya no se lo debía devolver al banco sino a otro que había comprado la deuda- con jugosas comisiones para el banco en la operación. La deuda había sido calificada como buena por las agencias de rating pero era realmente mala. En muchos casos esa venta de deuda se hizo varias veces en cascada. Los directivos de la banca que cobran salvajadas de incentivos si tiene buenos resultados y que cobran salvajadas de indemnización si tienen malos resultados y los echan tomaron demasiado riesgo. En fin, de pronto, algún banco empezó a tener problemas con los morosos y el pánico se desató. Todos estaban contaminados y debían de dotar tremendas provisiones para sanear sus balances, eliminando la deuda que no iban a cobrar nunca. Esa es la crisis de las hipotecas subprime del verano y otoño pasados . Si la Reserva Federal Americana no hubiera salido al rescate del sistema financiero inyectando salvajemente dinero y el Banco Europeo no le hubiera acompañado, podría haber ocurrido lo que pasó en el año 29 y hubiéramos tenido un crash y una nueva Gran Depresión. Pero, durante meses, y aún dura, nadie se fió de nadie porque no se termina de saber hasta qué punto cada banco ha saneado o no sus balances o hasta qué punto está ocultando sus problemas. Como nadie se fía de nadie, nadie presta dinero, aunque lo hay, y los tipos del interbancario suben y eso empuja los tipos reales de mercado al alza.

La Reserva Federal cree que para evitar la recesión, lo que debe hacer es bajar los tipos de interés y los ha bajado. Los europeos creen que para evitar que se descontrole la inflación lo mejor es subir los tipos aunque eso frene el crecimiento.

SEGUNDA CAUSA

Los americanos llevan décadas con déficit, para financiarlo deben endeudarse globalmente. La influencia del desastre de la guerra de Irak no hace sino empeorar, y gravemente esa situación. El asunto es tan serio que un 70 % del ahorro mundial va a parar a EEUU para financiar ese déficit. El ahorro del mundo se va para allá. ¿De dónde viene tanto dinero? De todos los sitios, pero singularmente de China, también de los países árabes productores de petróleo, de India, de la Unión Soviética, etc. Las reservas de dólares de China son tremendas: 3.000.000.000, es decir tres mil millones de dólares. Y siguen comprando dólares y financiando el déficit americano. ¿Os imagináis el poder que eso les da? ¿Qué pasaría si al chino responsable de la cosas le diera por no comprar dólares o por empezar a vender parte de los bonos del tesoro americano que tienen? No creo que le de por eso, porque no sería bueno tampoco para él, pero tiene al gigante americano agarrado por un sitio sensible.

Desde 2002 el euro no para de revalorizarse respecto al dólar. Hasta el punto de que ese desequilibrio resulta ya muy preocupante. Pero con tipos de interés altos en Europa y bajos en EEUU no parece fácil corregir esa tendencia. Eso no facilita nuestras exportaciones, pero, pese a todo, Europa sigue exportando bien.

TERCERA CAUSA

El petróleo es un recurso no renovable. Se empieza a ver que más pronto que tarde se puede acabar. Además el consumo está disparado por décadas de crecimiento. Aunque los países desarrollados han sabido disminuir la dependencia relativa de su producción del consumo de petróleo, China e India tiran fuertemente de éste. Además, la situación en los países productores no es especialmente estable: ni en el Oriente Medio, ni en Venezuela, ni en África, los países productores están pasando por situaciones que permitan aumentar -ni a corto plazo ni a medio o largo plazo- la producción. La investigación de ha descuidado y aparecen pocas nuevas reservas.

Por si todo esto fuera poco, la humanidad es cada vez más y más consciente de que los gases de efecto invernadero -sobre todo el CO2 que se produce cada vez que un combustible fósil –carbón, petróleo o gas- se quema, producen un cambio climático de consecuencias desastrosas que está cerca de ser irreversible o incontrolable con graves efectos sobre la habitabilidad en muchas zonas del planeta -como siempre las más pobres-. Con un petróleo a 120 dólares o más, la inflación se dispara.

¡Lo que faltaba!: Los alimentos básicos se disparan de precio contribuyendo al aumento de la inflación, primero por un aumento de la demanda -otra vez China e India- segundo por una serie de coyunturas desfavorables para la producción, tercero porque una parte de la producción de cereales se ha destinado a producir biocombustibles, y cuarto, porque con tanta liquidez en el sistema se especula con cualquier cosas que pueda subir. Eso ocurre también con el petróleo que está sometido a fuertes tensiones especulativas.

Hasta ahora la inflación está causada fundamentalmente por eso. Pero ¿se puede disparar si las tensiones en los precios provocan subidas salariales generalizadas? Eso nos metería en la temida espiral inflacionista.

BUENO, ¿Y EN ESPAÑA QUÉ PASA?

Estamos globalizados y todo lo ocurrido nos afecta.

La crisis derivada de las subprime nos afecta de varias formas. Primero encarece y dificulta el crédito, y España, integrada en el euro, resuelve su gran déficit endeudándose -no es el Estado, de momento, que aún tiene superávit, el que se endeuda -sino todos: las familias, las empresas, los bancos; insisto: todos. Si el crédito es más difícil y más caro nos afecta.

Además corremos el riesgo de que la deuda de parte de los españoles que han adquirido viviendas pueda resultar impagada. De momento se ha incrementado mucho la morosidad, aunque sigue siendo baja. Parece que la situación de la banca española -mejor y más profundamente regulada que otras- es mucho más saneada que la de otros países, pero la sola duda es un problema-.

Nuestro modelo de crecimiento -crecimiento muy superior, en estos pasados años, a la de los demás países europeos -estaba sostenido por un alto consumo interno y, sobre todo, por la construcción de viviendas-. Ambos se vienen abajo con una velocidad más que preocupante. Lo de la vivienda es un desplome y en el consumo se observan síntomas más que graves de caída espectacular. A eso unos lo llaman crisis, otros, desaceleración intensa o desaceleración significativa. Nadie se atreve a hablar de riesgo de recesión, yo tampoco. Y aunque el pesimismo, como dice el Presidente Rodríguez Zapatero no ha creado ni un solo puesto de trabajo, el optimismo irreflexivo e injustificado tampoco.

Si la disminución del crecimiento incrementa mucho el paro aumentará la morosidad y, también, previsiblemente los conflictos. Ya empezamos a ver conflictos en el transporte, en la pesca, en la agricultura, etc. Si eso da lugar a concesiones excesivas a estos sectores en crisis eso reforzará la inflación y corremos riesgo de empezar a caminar por la espiral de subidas de precios.

A mí el Presidente Rodríguez Zapatero no me gusta mucho; claro que el Jefe de la oposición D. Mariano Rajoy tampoco me gusta nada –qué espectáculo están dando, madre mía- . En fin, que soy uno de los millones de españoles que vota contra un candidato y contra un partido, y que hace ya muchos años que no vota a favor de nada, ni de personas ni de partidos; todos han hecho muchos méritos para mandarles a ahí -a dónde estáis pensando todos que me apetece mandarles y a dónde mi abuela no me dejaría mandar a nadie-. Espero siempre que los políticos mejoren, lo espero de verdad pese al pasado. Creo que su tendencia a atajar los problemas enseguida con concesiones, tratando de contentar a todos, ha sido eficaz en tiempos de bonanza en lo económico -no tanto en lo político, a mi juicio-, pero en tiempos de crisis, ¿sabrá hacer frente con firmeza a las protestas? ¿se atreverá a pedirnos sudor y lágrimas para salvar la situación si es que hiciera falta que nos lo pidiera?

Ya sé que es difícil decir que necesitamos firmeza y sacrificios para salir de la situación. En algunos casos habrá que ayudar a salvar la situación a sectores y a personas que estén especialmente afectadas. Pero ¿quién se cree que los de lo 400 euros para todos es lo mejor que se podía haber hecho? Como reconoce Solbes, esa medida les deja sin margen de maniobra para acometer medidas que van a ser más oportunas y más necesarias. Un margen que necesitamos.

Decía D. Julián Marías en un libro delicioso -“Tratado de la ilusión”, que os recomiendo- que ilusión viene de iluso, y claro la ilusión es una condición que apenas se puede conservar en la vejez o madurez avanzada. Con todo yo no estoy ilusionado pero soy optimista. Saldremos de ésta. Hemos salido de todas. Yo he visto más de seis veces lo que se ha llamado el milagro español. Esta vez va a ser más fácil. Estamos en el euro y somos la octava economía del mundo. Tenemos problemas, pero entre todos los salvaremos. Pero ¿cómo? Honradamente no lo sé.

Gustavo Mata

LA QUE SE NOS VIENE ENCIMA

Hoy sabemos cómo van los datos de la contabilidad de España correspondientes al I Trimestre y son muy malos. Caida brusca del crecimiento, caida brusca del consumo y caida algo más que brusca, más bien caida libre de la construcción de viviendas.

Se debería estar corrigiendo el déficit exterior pero ni por esas. Continúa en su tendencia de empeoramiento progresivo. La economía española en su conjunto sigue endeudándose en el exterior; familias y empresas no han frenado aún la tendencia, aunque lo suyo es que la crisis modere esto pronto.

El estado, con cuentas muy saneadas en comparación con lo que ocurre alrededor, relativamente poco endeudado, anuncia que va a perder la situación de superavit y pasar a tener déficit.

Los datos son pues muy malos, no sólo por la acelerada desaceleración del crecimiento, sino porque ninguna de las cosas positivas que deberían estar acompañando al desplome de la economía -dejémonos ya de desaceleración acelerada- están ocurriendo, por el momento. Por ahora, pese al frenazo del crecimiento, no se corrige el défict exterior ni se modera la inflación. Claro que con un petróleo tan caro ninguna de las dos cosas, ni déficit ni inflación, es fácil que se corrijan.

Algunos piensan en paños calientes para paliar los efectos de la crisis y otros pensamos que eso es: «poco pan para hoy y más hambre para mañana». Pero el asunto se está poniendo de verdad grave y cada vez peor. No hay ni un dato favorable. La inversión industrial también cae.

Mientras tanto hoy la bolsa sube; ¿es un rebote coyuntural?: ya sabéis que pienso que sí: seguirá cayendo.

Tengo verdaderas ganas de tener algo positivo para comentaroslo, pero no hay manera de encontrar nada…

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