Dice EL PAÍS de hoy que los directivos que habían abandonado la banca para pasar al sector inmobiliario en pleno boom, están siendo fichados de nuevo por la banca, para dirigir y digerir los activos inmobiliarios que la crisis está poniendo en sus manos por los créditos hipotecarios impagados por el sector.
Manuel Castillo, ha sido fichado por Banco Santander como director de promociones de Colonial Altamira Santander Real Estate. Javier Rodera, ex consejero delegado de Royal Urbis, ha sido fichado por el Banco Popular para dirigir Aliseda Gestión Inmobiliaria. Salvador Grané, que procede de Afirma, ha sido fichado por Banc Sabadell para dirigir Solvia. Eduard Mendiluce, que viene de Colonial, se ha incorporado a Caixa Cataluña, como director del área inmobiliaria. Enric Venancio de Mixta África, dirige el conglomerado inmobiliario de Caixa Penedès.
¿Tiene esto sentido? Yo no lo entiendo. Es como lo de los entrenadores de futbol: cuando los resultados no les acompañan los echan, pero enseguida algún otro equipo los vuelve a fichar. Parece que aquí hay una endogamia parecida. ¿No sería mejor abrir la ventana y que entrara aire fresco al podrido sector inmobiliario? ¿Son estos gestores igual de adecuados para inflar, después hundir y luego reflotar al sector inmobiliario? ¿O es eso de que más vale malo conocido que bueno por conocer? ¿O es otra cosa?
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