En el programa Cierre de Mercados, con Susana Criado, en la tertulia. Empieza sobre las 16:25 y dura hasta las 17:00 horas.
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En un momento como éste de caída dramática de la inversión privada, especialmente en vivienda, se hace imprescindible compensarla con inversión pública, especialmente en infraestructuras. Eso es de cajón y lo sabemos todos. En consecuencia, en febrero pasado, el Presidente del Gobierno “ordenó” acelerar la licitación de obras públicas en España. ¿A quién se lo ordenó? No está claro; o al menos no está nada claro que le hayan hecho caso alguno aquellos a los que se lo ordenó; debe mandar poco; ved sino las cifras: de Enero a Octubre la licitación del Ministerio de Fomento ha caído mucho; es sólo dos terceras partes de lo que fue el año anterior; o sea una caída de más del 33%. Por su parte la licitación del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, ha bajado a la mitad de lo licitado el año anterior.
¿Es esto coherencia? Yo no creo que pretendan engañarnos lo que pienso es que les falta entender la situación y no saben bien lo que hacen ni lo que deben hacer. No saben lo que pasa y no se atreven a meterle mano al problema. Lo único que hacen es estar pendientes de lo que hacen otros países y tratar de no perder el paso. Claro que eso no pasa sólo aquí. Parece que todos y cada uno de los políticos esperan a que otro haga algo y entonces todos se precipitan a copiarlo o a emularlo.
Tampoco en otros niveles de la administración la situación de la inversión es la adecuada: las Comunidades Autónomas han invertido más o menos lo mismo y los Ayuntamientos han bajado el 10 % su inversión.
Me siento poco gobernado.
Inversión pública contra la crisis
No sólo intervención en los mercados y supervisión efectiva, ahora toca que el estado invierta en infraestructuras y en planes para paliar los efectos de la crisis en los más desfavorecidos.
Para Obama «EE UU se enfrenta a una crisis de proporciones históricas». La primera prioridad de su equipo será aprobar un «gran paquete de estímulo” consistente en una tremenda inversión en infraestructuras y servicios sociales para salir de ella porque «si no se actúa con prontitud, en 2009 se perderán millones de empleos»; «no se puede perder ni un minuto».
Se calcula que en el plan se invertirán entre los 500.000 y los 700.000 millones de dólares: lo mismo que ha costado hasta ahora la guerra de Irak.
Aquí hace sólo un rato que Rodríguez Zapatero ha anunciado un aumento de la inversión pública durante los dos próximos años para reactivar la demanda y ha reconocido la necesidad de sobrepasar de forma coyuntural el límite de déficit del 3% del Pacto de Estabilidad europeo.
Yo creo que es el camino. La clave no será sólo el dinero que se ponga encima de la mesa sino el acierto a la hora de gastarlo. Esperemos que el control sobre los que tengan que gastárselo impida golferías, que serían, en la situación actual, más odiosas que nunca.
No entiendo bien este ataque de patrioterismo que nos ha entrado.
Repsol es una gran compañía española, sí, pero en España no tenemos petróleo ni gas. Ni Repsol puede explotar nuestros yacimientos ni puede operar sin contar con primeras materias de las que carecemos.
España tiene un grave problema estratégico no resuelto con la energía. Tenemos una dependencia absoluta del exterior. La partida energética lastra gravísimamente nuestro déficit exterior. En ese sentido, pese a las externalidades posibles no bien resueltas aún que tiene, es necesario reabrir el debate sobre la energía nuclear y probablemente plantear a medio plazo que ésta tenga una cuota importante en nuestro aprovisionamiento energético. También hay que insistir, a mi entender, en la promoción de las energías renovables, pero sin hacer más tonterías innecesarias en las ayudas que lo que han logrado, además de llenar España de molinos y de huertos solares, ha sido contribuir a que algunas de las fortunas mayores del país se hagan aún más grandes. Para lograr lo mismo no hacían falta tantas ayudas. Ha sido un verdadero despropósito. No es que no esté de acuerdo en que se promocionen las energías renovables, es que ha sido una ayuda enormemente desproporcionada la que se les ha dado.
Está bien que busquemos el acuerdo con Argelia para el suministro de gas, pero eso nos deja en sus manos. Tenemos a Marruecos para equilibrar nuestra política argelina pero es una estrategia arriesgada. Toda Europa depende ahora del gas ruso; y ya sabemos cómo las gastan los hijos de Putin desde que han recuperado su orgullo patrio gracias al incremento de los precios de las primeras materias: véase lo ocurrido en Georgia este verano, o las crisis de suministro de gas a Ucrania, de los pasados inviernos, sin ir más lejos.
En fin que para España y para Repsol es muy buen idea que haya un socio como Lukoil en su accionariado. Estratégicamente para la compañía y para el país es estupendo. Encima entra dinero, a Sacyr la sacan del atolladero y la bolsa sube.
Esta vez grito, al revés de cómo lo hizo Franco al mandar a la División Azul a combartir al lado de Alemania contra Rusia: Españoles, ¡Rusia no es culpable!
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