Como de costumbre en el programa Cierre de Mercados de Susana Criado en la tertulia que se desarrolla desde las 16:25 a las 17:00 horas.
Desde esta semana además de en la Radio se emite por el canal de TV, el 73 de Digital Plus
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Paul Krugman, ecomomista y periodista ha sido reconocido tanto por “su contribución a una nueva teoría del comercio internacional”, como por “su capacidad para hacer llegar sus teorías al público, combinando el rigor de sus planteamientos con una brillante exposición y difusión”. Ya fue Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2004.
Krugman es considerado por la revista The Economist como el economista más notable de su generación. Es especialista en comercio internacional y responsable de contribuciones clave a la teoría sobre las crisis cambiarias y al análisis de la política monetaria. Nació, en Nueva York en 1953; se graduó en la Universidad de Yale en 1974 y se doctoró en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). Desde el año 2000, es profesor en la Universidad de Princeton y antes lo fue en el MIT y en la Universidad de Stanford. Es autor de 20 libros y es columnista habitual del ‘New York Times’. Desde hace algún tiempo publica también en El País y ha sido uno de los principales ponentes en el Congreso EXPORTA 2008.
En Septiembre de 2003, Krugman publicó una recopilación de sus artículos periodísticos The Great Unraveling que es un ataque feroz contra la políticas económica y exterior de Bush,en donde pronosticó la crisis actual: «el enorme déficit fiscal, la disminución de impuestos, el aumento del gasto público, y la guerra de Irak, son insostenibles y generarán una gran crisis», decía; en el libro se denuncia la subordinación del poder económico, del poder político y hasta del poder judicial de los Estados Unidos a la extrema derecha que representan Bush y sus amigos.
Krugman ha sido un azote crítico para el presidente George Bush y su política neoliberal desde su tribuna del New York Times; él es un genuino liberal que no ha dudado en quitar la careta a los falsos liberales: los neoliberales dogmáticos, quienes se habían arrojado en brazos de los poderosos cínicos que se han aprovechado de la libertad sin cortapisas ni regulaciones de los mercados que estos profetas predicaban, para acumular escandalosas cantidades de dinero inflando al burbuja que ahora nos ha estallado a todos bajo los pies, contaminándolo todo, creando la desconfianza en las finanzas y poniendo en riesgo todo el sistema.
¡Me alegro del Premio y de lo que significa!
Alguien me comentó alguna vez – o lo leí en algún sitio – que a los hijos no hay que trasmitirles que no deben divertirse empleando su tiempo en lo que les gusta sino que antes de nada deben prepararse sacrificándose duramente para tener alguna profesión, carrera u oficio con el que ganarse la vida, y luego, en su tiempo libre, cuando ganen ya su buen dinero con su oficio, que hagan eso que les gusta. Lo que hay que hacer -según la tesis de la que debido a mi mala memoria no identifico la fuente- era estimular a los hijos a hacer las cosas que más les gustan y nunca preocuparles acerca de la dificultad que tiene ganarse la vida; ya que ganarse la vida será fácil siempre que uno haga lo que le gusta, mientras que si uno se ve obligado a trabajar en lo que no le gusta, lo hará mal, va a ser muy infeliz y puede que hasta tenga problemas para ganarse bien la vida.
Como todas las afirmaciones categóricas ésta es susceptible de muchas matizaciones, pero la idea central es muy sugerente.
En toda mi vida he procurado hacer sólo las cosas que más me gustaba hacer y he tratado de no hacer nunca aquello que me desagradaba hacer, aunque pareciera que me iba a reportar grandes beneficios hacerlo. La verdad es que para actuar así he tenido siempre el apoyo de los míos, singularmente el de mi mujer. Sé que eso resulta a veces muy caro, pero de verdad es un lujo conseguirlo, y, a largo plazo, pienso que te lleva a tener más éxito que lo contrario. Creo que un buen desempeño está ligado a la pasión que se ponga en el trabajo y esa sólo se pone en lo que a uno le motiva, en lo que a uno le gusta, en lo que le otorga gratificación. A eso se le llamaba antes vocación, una palabra que ahora se usa mucho menos, pero que sigue teniendo su importancia.
Muchas veces cuando saludo a alguien al comienzo de la semana y le digo: ¿qué tal?, él me dice: bueno…, de lunes…; y al final de la semana cuando le saludo: ¿qué tal? me contesta:¡¡¡de viernes!!! Como cada vez soy más viejo estoy un tanto pesado, y voy por ahí diciendo algunas inconveniencias. A continuación de oír eso suelo soltar un pequeño sermón diciendo algo así: “si te pasas la semana esperando el viernes, no disfrutas del lunes, ni del martes, ni del miércoles, ni del jueves, sólo un poco del viernes, eso sí del sábado y de parte del domingo porque por la tarde ya estás pensando: ¡qué horror mañana es lunes! Hay que aprender a disfrutar con la misma pasión con la que disfrutamos el fin de semana de cada día de la semana; disfrutar de las vacaciones igual que del resto del año; y eso sólo lo podemos conseguir si hacemos lo que nos gusta hacer”.
Pues bien, si fueras sacerdote te debería gustar la liturgia, si fueras político, te deberían apasionar los actos públicos, estar en la tribuna de personalidades, hacer discursos, saludar a la gente, dar mítines, etc. A la mayor parte de los políticos les gusta y se les nota. A Rajoy no se le nota eso; casi siempre se le nota lo contrario; el sábado pasado se le escapó decir aquello de: “mañana tengo un planazo: el coñazo del desfile” refiriéndose a la parada militar del día de la Fiesta Nacional a la que el año pasado había ensalzado, instándonos a todos a compartir la emoción de apoyar a nuestras Fuerzas Armadas y a su trascendental misión en ese significado día. Pero es que D. Mariano es casi siempre así de soso, no pone pasión en casi nada, ¿qué es lo que le gustaría hacer? Desde luego lo suyo no es la política. Es un hombre inteligente, y bien preparado, pero la política no le gusta. Casi siempre se puede ver reflejada en su cara en todo tipo de actos una íntima insatisfacción; eso sí, soportada con gran estoicismo, pero sin ningún entusiasmo.
Así, D. Mariano, no se le ganan las elecciones ni a Zapatero, que a su propio juicio es un tonto solemne. Eso es lo que le falta a usted: ser un poco más solemne, creerse lo que hace; si no en el PP le van a apoyar mientras sea mejor para el partido hacerlo que lo contrario, o sea a corto plazo, y mientras no tengan alternativa; hasta que en cualquier momento se atrevan a quitarlo y le manden a disfrutar de su hobby favorito cada tarde: ¿la bicicleta? o ¿la pesca?, mientras se gana la vida, aburridamente, cada mañana, como Registrador de la Propiedad en Santa Pola.
Yo creo que Rajoy es político, que no le gusta, porque no le gusta tampoco ser Registrador, que es su profesión. Me parece que a D. Mariano, de pequeño, le hicieron estudiar Derecho y luego hacer oposiciones a Registrador para que tuviera una forma de ganarse la vida y que nunca le enseñaron que lo importante es divertirse con lo que uno hace. ¡Le falta pasión por la política para ser político! Y así no hay manera…
En medio de una gran crisis de confianza global en la que los bancos no se fían de los bancos, los bancos no se fían de los clientes, y ya ni los clientes se fían de los bancos; destruida del todo la confianza en el sistema – que quién sabe cuánto tardará en repararse -; con las bolsas en los niveles de hace varios años después de la peor semana de su historia – el Dow Jones perdió un 22,6%, el Standard & Poor’s un 21,8%, más que en el crash de 1929, el Nikkei un 24,3% y el Ibex 35 un 21,3% -; como ninguna medida calmaba la histeria de los mercados, ayer domingo, se reunieron para tratar de parar la crisis los mandatarios de los 15 países que integran la zona euro y acordaron tomar las medidas oportunas en cada país, a la carta, pero dentro de un menú común. Todos los planes anunciados hasta ahora no han sido suficientes. ¿Qué pasará con este? Los mandatarios europeos se han comprometido a asegurar la liquidez y el funcionamiento de los bancos. Para ello los Estados garantizarán, asegurarán o suscribirán los préstamos del mercado interbancario y los Gobiernos se comprometen a impedir cualquier quiebra de instituciones financieras. Para ello los Estados podrán reforzar sus recursos propios entrando en su capital. El plan aumentará el papel del Estado en el sistema financiero hasta límites increíbles hace unos pocos meses.
¿Qué pasará hoy? «Las próximas 24 horas son críticas para la crisis financiera», dijo ayer W. J. Ackermann, el máximo responsable del Deutsche Bank y presidente del IIF, la mayor asociación de banca del mundo.
A esta hora, las 11 de la mañana, la bolsa española sube el 7%, pero, claro, sólo alcanza los 9.600 puntos. ¿Aguantará todo el día el rebote o cuando abra Nueva York de acabará el gas?: NO LO SABE NADIE.
Hoy el Ibex ha tenido la peor caída de su historia. Baja un 9,14% y se queda por debajo de 9.000: en 8.997,70. En una semana ha perdido el 21%. En lo que va del año ha bajado el 40,7%.
El dinero huye de las Bolsas en desbandada. En Viena han tenido que suspender el mercado durante horas al bajar más del 10% . En París ocurrió hace unos días; allí, en Frankfurt y en Londres ha bajado 7,73% 7,01% y 8,48%.
Ya nada anima a los antes sensibles mercados, que reaccionaban con prontitud y viveza frente a cada pequeña variación en los índices de coyuntura. Ni el precio del petróleo, que a cada subida atemorizaba a las bolsas y a cada bajada las empujaba al alza, las anima ahora; a pesar de que en los tres últimos meses ha pasado de su máximo histórico, 146 dólares por barril, a sólo la mitad, 76 dólares por barril, los mercados ignoran el dato. Ni las bajadas de los tipos de interés, en todo el mundo a la vez, una medida sin precedentes, ha teniendo el efecto deseado, más bien todo lo contrario: el efecto de rebote por la sorpresiva medida duró en los mercados 40 minutos, después los índices se precipitaron a la baja de nuevo. Ni las inyecciones de liquidez de centenares de miles de millones de dólares y de euros, ni los planes de salvación, ni la mayor garantía de los depósitos de los ahorradores, ni los planes de rescate ni nada ni nadie le quita el pánico a los inversores.
Hoy George W. Bush ha convocado en Washington a los líderes del G-7: digan lo que digan los inversores se asustarán más.
¿Y ahora qué? algunos “expertos” dicen que es momento de plantarle cara al mal tiempo y aprovechar los precios de saldo a los que se han quedado muchos valores y hacerse una cartera con un horizonte temporal de medio y largo plazo. ¿Qué van a decir?: Alicia Jiménez, de Self Trade dice: «con el Ibex cerca del 9.000, es un buen momento para comprar, siempre que se trate de dinero que no se necesite»; Pedro Cubillo, analista de M&G Valores dice: «el afortunado que tenga dinero que aproveche y compre»; Miguel Paz de Unicorp Patrimonio SV: «el inversor que esté en Bolsa y haya aguantado hasta ahora debe seguir en el parqué porque en cualquier momento puede llegar el rebote»; Esther Martín, de Intermoney Valores: «se pueden ir tomando ya posiciones, pero siempre asumiendo que aun es factible ver pérdidas del 10%-20% adicionales». Ni se os ocurra hacer caso; a mi entender, para entrar de nuevo en bolsa hace falta que pasen, por lo menos, varios meses y que el mercado deje de tener tanta volatilidad. No vamos a salir de esta con un rebote brusco al alza sino muy despacito y a lo largo de bastante tiempo. Cuando la bolsa vuelva a estar alcista hay que esperar a que la tendencia se consolide y entonces se podrá comprar.
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